EL SÁBADO

Sábado 1 de Septiembre de 2007

EL LADO ÍNTIMO DEL MINISTRO DE ENERGÍA
Las luces de Tokman

Estuvo siempre a la sombra del poder. Pero ahora, junto con cumplir 40, la Presidenta le puso un foco enorme sobre su cabeza: inaugurar un ministerio para arreglar los problemas de Energía. A pesar de que nos cortan el gas, nos suben la cuenta de luz y no hay lluvias suficientes, este economista se mantiene incólume. Y optimista. Algo hay detrás de este técnico respetable: Tokman es, sin saberlo, un político.

Por MARGARITA SERRANO

Nadie lo mira en la calle. Y él tampoco mira a nadie. Camina cómodo con su bajo perfil y no se da ninguna importancia. Ni siquiera tiene ministerio, para ser exactos. Su oficina está en la Comisión Nacional de Energía –que se encuentra, al menos, en el mismo edificio de Hacienda–, pero no existe el cargo de ministro de Energía.

–Usted es como un ministro fantasma...

–Sí. (Se ríe). Pero ya pronto se va a establecer este ministerio por ley.

Guarda silencio mientras el ascensor baja los siete pisos de Teatinos 120. Caminamos por un centro de Santiago lleno de transeúntes, de policías y de manifestantes del paro de la CUT.

En una calle lateral nos espera el auto que lo lleva al Congreso en Valparaíso. Hoy tiene que defender su propia ley, la misma que estuvo modificando con las observaciones de las empresas energéticas y los partidos, en el mismo Parlamento, ayer hasta pasada la medianoche.

¿Cuánto duerme un ministro que tiene que responder por la energía en un país y en un planeta donde es cada día más necesaria y hay cada día menos?

Sin embargo, este Tokman –hijo de Víctor, un conocido economista y académico argentino, que actualmente trabaja en Cepal; y hermano de otras dos grandes economistas, Andrea, mano derecha de Vittorio Corbo en el Banco Central, y Carla, de la Dirección de Presupuestos– no está nada de cansado. Él parece tener toda la energía que anda buscando para nosotros. Está ágil, delgado, elegante. No se le ve ninguna arruga. Tiene mucha cara, porque tiene poco pelo.

–No, no, no....–se ríe con indignación– ¡mi papá es mucho más pelado que yo!

–Ok, concedido. Pero debe haber sido bastante dominante para tener tres hijos y los tres economistas de alto vuelo, incluso más que él....

–Sí, debe haber sido dominante. Pero no lo era en forma explícita. De hecho, él quería que yo fuera ingeniero, y mi hermana estaba lista para estudiar arquitectura... Pero claro, al final terminamos todos estudiando Economía en la UC y luego, en el caso de la Andrea y yo, haciendo un doctorado en Berkeley, California.

–Ella tiene un cargo muy importante en el Banco Central. ¿Hablan de políticas públicas o de la tasa de interés?

–No, en absoluto. En estos tiempos nos vemos tan poco que cuando estamos juntos hablamos de niños y de la vida, no alcanzamos a más.

–¿Su papá está orgulloso de que usted sea ministro?

–(Se le dulcifica la mirada y responde sin alternativa). Sí...sí, está feliz.

AMOR CHILENO

Víctor Tokman era un estudiante de economía en Rosario, Argentina, en tiempos en que su universidad tenía un convenio con Escolatina, en Chile. Vino a estudiar aquí y de tanto pasar en la biblioteca se enamoró de la bibliotecaria, Olga Ramos. Se casaron y él se fue a hacer su doctorado en Oxford, Inglaterra. Ahí nació Marcelo, el hijo mayor y único hombre. Luego la familia siguió a Washington y después a Chile. Aquí matricularon a sus hijos en el Nido de Águilas, porque ya su padre era funcionario internacional. Eso les permitió viajar en familia y hacer cursos en Ginebra o Londres sin perder semestres.

Su mamá le ponía la nota más artística a este grupo, pero también tenía conciencia de que estaba educando a sus hijos para ser sólidos en su profesión.

Marcelo supo desde muy joven que le interesaban las políticas públicas. Sus primeros pasos los dio con Dominique Hachette en su escuela de la UC y luego siguió haciendo investigaciones para Cieplan hasta que Manuel Marfán se lo llevó de asesor al Ministerio de Hacienda. Luego, con Mario Marcel a Presupuesto. Vuelta a Hacienda. Desde entonces, los primeros años 90, nunca más salió de ese edificio del centro de Santiago.

–Tuve suerte de empezar cuando ya estábamos en un gobierno democrático en el que se podía hacer políticas públicas.

A los 26 años –en 1993– se fue a hacer el doctorado en Berkeley: "Lo mejor de esa universidad es la combinación de la locura con la excelencia académica. Hay una cantidad de gente investigando en áreas que uno no sabe que existen...".

Estuvo allí un semestre, se volvió a Chile a casar y pasó los 4 años de estudio allá con su primera mujer. No tuvieron hijos. Al regresar el matrimonio se terminó.

Hoy, en el auto que ya va por la Ruta 68, él no mira a los ojos ni se desgasta en adjetivar esta separación, que debe haber sido bastante angustiosa, por decir lo menos. Pero continúa con toda naturalidad. Cuando ya era un flamante doctor en economía, y de lleno metido entre los que toman decisiones, conoció a Paula Herrera, una abogada, con quien se casó muy pronto y ahora tienen dos niñitas, una de tres y otra de un año.

Suena su celular por tercera vez, pero ahora lo atiende. Antes había anotado los nombres en un block lleno de rayas y de palabras inconexas, para recordar que les devolvería el llamado. Pero ahora contesta. Es su mujer y la trata con suavidad.

–La conocí literalmente en el aire. Chocamos en parapente, volando sobre La Pirámide.

–¿Chocaron en el aire y están vivos?

–Sí, pasamos un susto enorme. Yo estaba con shorts y polera, así es que terminé con cortes importantes en los brazos, y me llevaron a la clínica. A ella, por suerte, no le pasó nada aparte del susto. Pero mientras me ponían los puntos, intercambiamos teléfonos para irnos a tomar un pisco sour más tarde para pasar el susto. Justo un año después, nos casamos.

UN TÉCNICO POLÍTICO

Con Foxley, con Eyzaguirre y con Velasco, con todos los ministros de Hacienda ha trabajado Tokman. Por ahí empezó a meterse en el tema de la energía, en este gobierno de Bachelet, cuando Karen Poniachik era ministra de Minería y Energía. En marzo de este año, la Presidenta separó las dos carteras y puso a Tokman en Energía.

–¿Cómo siguió su relación con la ministra, porque usted le robó una cartera?

–No, no le robé nada. Tengo una buena relación con ella. Y la decisión de la Presidenta tiene que ver con que tanto en minería como en energía hay mucha pega por hacer. Para eso es mejor especializarse.

–De paso lo dejaron a usted con el tema más complicado del siglo...

–Con un desafío muy bonito. Es cierto que es un tema tan "cuello de botella", que resulta fascinante. Y además, tiene una dimensión internacional muy activa. En cuanto asumí, estábamos en la cumbre energética en Margarita y desde entonces hasta ahora, cada delegación que viene quiere hablar del tema energético y estamos siempre mirando lo que hacen otros países.

Se nota que el tema le gusta. Sabe de su trascendencia. Le gusta aquello de torear lo más difícil. Habla de lo importante que ha sido para él estar en los proyectos de corto plazo –como cuando va bastante seguido a Argentina a negociar para que no nos corten por mucho rato la llave del gas natural–, y los de largo plazo, como las nuevas fuentes energéticas.

–Usted se escuda bajo un perfil de técnico. Pero la verdad es que todas esas decisiones son sobre todo políticas.

–Después de tantos años de hacer política, no puedo negarlo. Pero mi perfil principal es técnico. Es cierto que lo que yo hago, que es aplicar las políticas públicas, requiere de ciertas habilidades políticas. Toda mi vida laboral me la he pasado tramitando leyes en el Congreso, lo que es una oportunidad muy linda de participar en el ciclo entero: la idea más técnica y luego toda su negociación política hasta transformarla en ley.

–A pesar de ser un técnico, es del PPD. ¿Tiene más problemas para que la Alianza le reconozca sus planteamientos?

–Como tantos de mi generación, soy sobre todo concertacionista. (Se piensa la respuesta un momento largo). Todos los proyectos tienen su momento de discusión. Yo diría que mi relación con los de la Alianza ha sido muy buena también. Puede ser porque la mayoría de los proyectos que me ha tocado defender tienen un componente técnico muy fuerte y las discusiones se han hecho al interior de la comisión de Hacienda. Por supuesto que sale el problema de más o menos impuestos, pero al final se logra un buen intercambio de ideas que mejoran los proyectos de ley.

Además de gustarle la política, Tokman es un aficionado a los deportes. Pero desde que este ministerio lo tiene tomado, dejó de asistir a los partidos de fútbol de su liga dominguera; ha ido a esquiar dos veces en todo el invierno y ahí, en la montaña en todas las épocas, está su mayor pasión. Además, desde que nacieron sus hijas, su mujer le prohibió –y se prohibió también– subirse a un parapente.

Eso le da mucha nostalgia. Pero la mirada se enfría cuando el auto se detiene en el Congreso. Se baja y respira hondo, como si se hubiera puesto el traje de ministro.

EL MINISTRO CONOCIÓ A SU MUJER, LA ABOGADA PAULA HERRERA, EN EL AIRE. "CHOCAMOS EN PARAPENTE, VOLANDO SOBRE LA PIRÁMIDE". UN AÑO DESPUÉS SE CASARON.


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Foto:HÉCTOR YÁÑEZ


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