PÁGINA DEL LECTOR

Viernes 6 de Febrero de 2004

Radioaficionados:
La mayor cantidad de amigos en el menor tiempo

Ni celular ni teléfono ni internet. La radio ofrece relacionarse con personas de todo Chile y el mundo cuando todo lo demás falla.

M. ROSARIO LAVANDERO L.

¿Qué ha unido a personas tan diversas como el rey Juan Carlos de España, el actor Marlon Brando y quien fuera el primer hombre en el espacio, Yuri Gagarin? Su afición. Los tres famosos tuvieron en común contactarse por radio, lo que implica pasar parte del tiempo libre comunicándose con el resto del mundo a través de ondas electromagnéticas.

Pese a que se cree obsoleto o poco conocido, si esta nota estuviera escrita en código morse o utilizando el Código Fonético Internacional, en Chile 6.822 personas lograrían entender lo que se quiere decir. Ni la facilidad ni la instantaneidad de las actuales comunicaciones han logrado eliminar a las radios caseras. Al contrario, los avances tecnológicos se han integrado a la radioafición posibilitando la transmisión de fotos e imágenes a través de satélites, televisión por barrido lento y rebote lunar.

Esta actividad ofrece la posibilidad de experimentar con equipos de radio, hablar con personas de todo el mundo e investigar los posibles usos que internet, los celulares y los avances en general pueden entregar a su afición. Los problemas que puede ocasionar el bloqueo de alguna transmisión o intervención de las comunicaciones ajenas, se regula a través de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), y a nivel mundial por la International Telecomunication Unit.

Galdino Besomi, presidente del Club de Radioaficionados de Chile, que desde hace 82 años agrupa a la mayoría de ellos en el país, define este grupo como personas deseosas de experimentar, comunicarse y sobre todo ayudar. Tan importante es su cooperación, que la ONU autorizó el uso de algunas frecuencias radiales sólo para quienes se dedican a esta actividad.

El pasaporte QSL

Nada es comparable a la incertidumbre de no saber quién te va a contestar, desde qué lugar del mundo o qué te van a decir, dicen los aficionados. Cada mañana, apenas se levanta, Besomi enciende su equipo y hace un llamado general. Las respuestas que recibe son de todo el mundo y guarda constancia de ellas a través de las QSL, sigla que se explica tal como un pasaporte, pues cada vez que se hace contacto con algún emisor extranjero, éste envía una tarjeta parecida a una postal que comprueba la conversación. Una de sus QSL favorita es la que recibió de Alexander Volkov, cosmonauta de la estación espacial MIR.

Aparte de coleccionar QSL, la comunicación a distancia permite participar en concursos donde los fanáticos tratan de conseguir la mayor cantidad de contactos en el menor tiempo posible y lo más lejos que se pueda.

La conversación que mantuvo Besomi con Volkov utilizó una cantidad de energía igual a la de una ampolleta, o sea sólo 40 watts de potencia. Pase lo que pase en el mundo, si se corta la electricidad y se caen las telecomunicaciones, los radioaficionados podrán ayudar siempre a mantener comunicados a quienes los necesiten, pues tienen baterías de respaldo.

La facilidad para construir equipos, antenas y comunicarse hace posible que niños, desde los 11 años, se encanten con esta práctica tanto como los adultos, preocupados ya de la construcción de satélites que mejoren las transmisiones. Los avances y la accesibilidad a internet aumentan los desafíos de quienes experimentan diariamente con esta actividad. Antes no se lograban transmitir imágenes, hoy no sólo se puede sino que además se codifican mensajes simplificando y acelerando las transmisiones.

Una afición digna de tenerse en cuenta para recorrer el mundo desde el living de la casa, dejando al lado celulares y e-mails para aventurarse en un tipo de comunicación contra la corriente. Una forma de partir es contactarse con alguno de los radioclubes que existen en el país. Para saber cuáles son, puede ingresar a la página de la Federación de Radioaficionados de Chile (Federachi), www.federachi.cl.

Más datos

Si quiere convertirse en radioaficionado legal y no en pirata de las radiocomunicaciones, debe obtener una licencia que lo acredite. Para acceder a ella debe dirigirse a la Subtel donde, previa rendición de exámenes, se le entregará un permiso en alguna de estas categorías: Aspirante, Novicio A y B, General y Superior, las que difieren en frecuencias sintonizables, edades y antecedentes.

En el sitio web de la Federachi encontrará una muestra de los exámenes que le servirán para estudiar. En www.qso.cl, el Portal de los Radioaficionados, podrá informarse de todo lo necesario para armar sus equipos y comprender esta actividad, pero si busca hacer contacto con fanáticos que puedan ayudarlo y guiarlo, el Club de Radioaficionados de Chile (www.ce3aa.cl) lo orientará al respecto.



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Todos los días Ira Curtis sale al mundo a hacer nuevos amigos, gracias a sus equipos instalados en su vivienda de Colina. Él es parte de los más de 6.800 radioaficionados que tienen licencia en Chile.
Todos los días Ira Curtis sale al mundo a hacer nuevos amigos, gracias a sus equipos instalados en su vivienda de Colina. Él es parte de los más de 6.800 radioaficionados que tienen licencia en Chile.
Foto:Rodrigo Álvarez


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales