ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 23 de Diciembre de 2007

La historia del hombre que maneja los hilos del mayor conglomerado del país:
Sus comienzos en Iquique y su estilo de gestión

Llegó a Chile a los tres años, siguiendo a su papá, don Gino, quien fue convencido por "don Cleto" de dejar Italia. Se inició en el norte en la pesca, pero después pasó por las empresas de servicios, las forestales y Copec.

Sandra Novoa F. y Gustavo Orellana

"Ejerce un liderazgo muy similar al de su tío Anacleto", dicen algunos de los colaboradores de Roberto Angelini. Pero, obviamente, los 30 años de por medio y sus historias los hacen diferentes.

"Él creció acá, fue al colegio y a la universidad aquí, tiene compañeros de curso, amigos de la vida. En cambio su tío llegó adulto y, a pesar de haber obtenido la nacionalidad por gracia, siempre fue un inmigrante", comenta un cercano.

Destacan que el tránsito fue planificado hasta en los últimos detalles y que él lleva muchos años en distintos puestos del grupo, por lo que conoce a la gente y el teje y maneje: "Pero no se mete en el micromanagement, tiene una visión general y empodera a la gente".

Además, aseguran que el rol público de don Anacleto en los últimos dos años fue sobrevalorado: "Por su enfermedad estaba muy retirado, pero como las familias italianas son muy patriarcales, siempre se cuidaron mucho de no pasarlo a llevar".

Cuentan que Roberto no tiene mano derecha y maneja la compañía en una forma muy corporativa: "nada informal ni muy familístico". Una de sus virtudes es que siempre parece disponer de tiempo, nunca anda estresado o exaltado, ni es de golpear la mesa. "Como don Anacleto, es de decisiones muy reflexivas, de muchas conversaciones, conciliador por naturaleza. Y muy perseverante", comentan.

"Es muy conversador. Le gusta saber sobre varios temas, de adelantos tecnológicos, ingeniería, y cada vez que alguien le comenta algo, lo escucha", dice un ejecutivo. Dos gerentes del ala forestal coinciden en que el cambio de timón en Empresas Copec no se notó en el día a día. Tiene mucha sintonía tanto con los históricos del grupo, liderados por José Tomás Guzmán, como con la mayoría de los ejecutivos.

Le queda poco tiempo para hobbies, pero le gusta nadar. Aparte de los directorios de las empresas, participa en la Fundación Copec UC, Fundación Angelini; Belén Educa, Fundación Educacional Arauco y la Fundación Chilena del Pacífico.

La casa de calle Holanda

Nacido en Ferrara, Italia, llegó al país con su madre con apenas tres años en 1951 siguiendo a su padre. Don Gino se había venido antes, convencido por su hermano Anacleto -quien desembarcó aquí en 1948- de que aquí les iría mejor. "Los cuatro nos fuimos a vivir a una casa en Avenida Holanda, porque mi tío estaba soltero", recuerda el propio Roberto Angelini.

Tras incursionar en la construcción, los hermanos compraron en 1957 una pequeña pesquera en Arica a uno de sus socios. Don Gino fue el encargado de ir a operarla y, como allá no había nada, se fue solo. Él y su madre se quedaron en Santiago con Anacleto, quien debía aprender de la comercialización de los nuevos productos y la importación de los insumos.

Así fue como su infancia estuvo marcada por la presencia de su tío, a quien recuerda como una persona cariñosa, pero muy exigente. "Después se fue mi mamá con mi hermana Patricia, y yo me quedé sólo con él, que en el intertanto se casó (con Marita Noseda). Gran parte de mi vida escolar, en el Verbo Divino -donde fue compañero de Ernesto Silva-, la hice con ellos. Cuando mi papá se trasladó a Iquique, me fui a estudiar allá tres años", dice.

Estudió ingeniería en la UC, donde fue alumno de nota 5. Compartió aula con Andrés Navarro y varios de sus ex compañeros hoy son gerentes del grupo.

De vuelta en Santiago y ya egresado de la universidad, el destino lo llevó otra vez al norte, tras pasar dos años como ingeniero en Indus Lever: "Recién casado me fui a Arica con mi esposa, que es arquitecto, y mi hija recién nacida", recuerda. Estuvo seis años en los que pasó de ingeniero a gerente de una de las plantas. Al final era director de pesquera Chilemar. Después entró a firmas de servicios, como Sigma.

A medida que daban los resultados, el grupo se amplió a otros negocios. Compraron bosques y en los 60 adquirieron Cholguán. Cuando se hicieron de Copec, en 1986, el grupo pesquero y forestal mediano pasó a ser el más importante del país. Ahí Roberto Angelini entró a los directorios de esta compañía y sus filiales.

El estilo

No responde a la imagen del mánager autoritario, neurótico, preocupado sólo por los números, los resultados del mes; su foco es mucho más grande, toma en cuenta las dimensiones políticas, sociales y humanas.


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"Es de una generación que sabe la importancia de los temas comunicacionales", dicen en Arauco.
Foto:Juan Francisco Somalo
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