REVISTA DE LIBROS

Domingo 19 de Noviembre de 2006

CRÍTICA DE LIBROS
Crucigrama de difícil resolución

Construir personajes y conflictos narrativos mediante la integración de diferentes espacios nacionales es una característica que se perfila desde la primera novela publicada por Roberto Ampuero en 1993. Trece años después se ha convertido en el rasgo dominante de su mirada, a la que Ampuero define como "realismo cosmopolita", según leí hace poco en un artículo sobre su narrativa. Quizás Ampuero tomó el término de la teoría sociológica de Ulrich Beck, quien sostiene que la desaparición de las diferencias entre afuera y adentro, ellos y nosotros, producida por la globalización, hace necesario este tipo de realismo para representar los nuevos espacios integrados. Esta perspectiva rompe las barreras nacionales y se abre al mundo de los otros, a quienes respeta y al mismo tiempo interioriza.

La trama de Pasiones griegas se desencadena a partir de una misteriosa llamada telefónica y un mensaje electrónico de despedida. Fabiana, esposa guatemalteca del chileno Bruno Garza, profesor de la Universidad de Iowa, especializado en el tema renacentista de infiernos y utopías, ha decidido abandonar el hogar sin mayores explicaciones. Bruno comienza un viaje de búsqueda con explícitas alusiones a los grandes desplazamientos de la literatura occidental que tienen a la utopía y al infierno como sus puntos extremos. La pesquisa de Garza lo lleva a Nueva York, Antigua de los Caballeros y Tikal, la playa de Keratokambos en Creta y finaliza con un desconcertante desenlace en el palacio de Knossos. El relato de Fabiana se entrelaza con esta secuencia narrativa, para ponernos en contacto con la historia de una familia de hacendados cafetaleros de Guatemala y las sinuosidades de la vida anterior de la mujer, a las que Garza, por comodidad o egoísmo masculino nunca había prestado suficiente atención.

La realidad cosmopolita de Ampuero se desenvuelve desde un discurso narrativo con el que el autor se deleita indudablemente llevando a la práctica dos rasgos que, según el juicio de algunos críticos y teóricos de la cultura, constituyen características fundamentales del llamado relato posmoderno: por paradójico que parezca, la eliminación, imaginaria, por supuesto, de la distancia entre la figura de papel y la del autor, con lo cual se pone en entredicho la tesis fenomenológica de la autonomía de la obra de arte; y, al mismo tiempo, la reafirmación inapelable de la naturaleza ficticia del texto. Ampuero crea una sospechosa, pero simulada identidad entre él y su personaje; y logra lo segundo activando un explícito juego de transtextualidades que afirman que el sentido de este relato sólo se configura al dialogar con sus relatos anteriores.

Ampuero es un excelente artífice y narrador de historias de intriga, hasta el punto de lograr que ciertos lectores hayan confundido sus relatos de imaginación con autobiografías. Sin embargo, el juego intertextual de Pasiones griegas es excesivo y no favorece, sino que debilita, el desenlace de la narración, dejando a la postre al lector un tanto confuso y contrariado.

José Promis

PASIONES GRIEGAS

Roberto Ampuero

Planeta, Santiago, 2006.

256 páginas. $ 9.900.

NOVELA


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