REVISTA YA

Martes 24 de Octubre de 2000


Agregados culturales: ¿Por qué yo?

Técnicamente hablando, su misión tiene amplios contornos. En su lugar de destino, el agregado cultural debe promover la cultura nacional en todas sus expresiones: danza, teatro, cine, folclore, literatura, pintura, escultura.... Además, preocuparse de la divulgación de todos aquellos aspectos que tienen que ver con nuestra identidad y colaborar con la embajada y el consulado en su labor de acercamiento a las colonias residentes, en lo relacionado al tema.El cargo es de confianza del Presidente de la República. Su contrato es anual y prorrogable. Con un rango equivalente al de Primer Secretario dentro del Servicio Exterior, gana un sueldo base, fijado por ley, de 1.500 dólares. Este se complementa con una asignación que varía de acuerdo al costo de vida del país de destinación y que se calcula sobre la base del índice que entrega las Naciones Unidas para tal efecto. Existe un mínimo de dos millones y medio de pesos y un tope máximo que bordea los cinco millones. El cónyuge no puede trabajar remuneradamente.El Presidente tiene la facultad para nombrar alrededor de diez agregados culturales, número que con pequeñas variaciones se ha mantenido en los últimos años y generalmente en los mismos países. Pero ¿cuáles son los requisitos para desempeñar el cargo? La respuesta la dan algunos de los recién designados...
Por Ana Maria Egert R.

A Roma

Con estudios en la Escuela de Fernando González, Patricia Rivadeneira, 36 años, soltera, un hijo, simpatizante del Partido por la Democracia y del Partido Socialista, es actriz de teatro, cine y televisión.

- ¿Por qué crees que te eligieron como agregada cultural?

- Porque soy actriz y porque he estado a cargo de varios proyectos que tienen que ver con la cultura. Pienso que la idea de este Gobierno es darle la mayor importancia al tema y quizás el hecho de nombrar a gente como yo, significa una apertura a una cosa más moderna. Además, soy una persona emprendedora, busquilla y perseverante, lo que es fundamental en un cargo así, porque tengo entendido que los recursos con que uno cuenta no son muchos. Otra razón, creo, es haber trabajado varios años al lado del Presidente, desde antes de las Primarias, organizando gente para su comando. Entre otros eventos, realizamos un encuentro de culturas en el Congreso Nacional, al que llevamos un caballo gigante y una orquesta de niños; uno de jóvenes, y un desayuno en la televisión con Lagos. Tal vez se dio cuenta de que tengo capacidad de convocatoria.

- Se comentaba que partirías a Dinamarca...

- Sí, pero antes era posible que fuera a Nueva York. Cuando me avisaron que era a Roma me sentí eufórica, súper contenta. ¡Es la ciudad más hermosa del mundo! Pero también me dio susto: como toda aventura, significa irse a lo desconocido y yo nunca he vivido fuera de Chile.

- ¿Alguna otra inquietud?

- Sí. Tendré que acostumbrarme a una labor en la que la afectividad no está tan presente como en el teatro, donde el grupo humano trabaja muy unido y las emociones están a flor de piel. El idioma no me complica. Estudié latín, que es la base, y he visto mucho cine italiano. Cuando estuve en Roma, viajando con mi madre y mi hijo, me di cuenta de que entendía casi todo.

- ¿Qué dejas en Chile?

- Un súper buen contrato en televisión nacional, un proyecto de teatro interesante, una parcela de seis mil metros y una casa maravillosa con piscina, que tengo arrendada. También dejo a mi familia, a mis amigos y a Lila, mi enorme perra cachorra.

- ¿Qué colocarás en la maleta?

- Fotos, cachivaches de papeles, novelas que tengo guardadas sin leer todavía. Y, lo más importante, me voy con mi hijo.

- ¿Temor a desligarte del medio cuando regreses?

- Para nada.

A Estocolmo

Una vez que asuma el cargo en propiedad, la vida no cambiará mucho para Julio Numhauser, 60 años. Casado en segundas nupcias con mujer sueca, cinco hijos en total, hace 25 que vive en Suecia, que me acogió en el exilio, y diez que se desempeña como una especie de agregado cultural ad honorem. Antropólogo social licenciado en la Universidad de Chile, con estudios de doctorado en musicología y sociología en el país nórdico, académico de la Universidad de Lund, compositor, fundador y ex integrante de los grupos Quilapayún y Amerindios, siente que lo único que cambiará es que ahora podrá dedicarle tiempo completo a su labor de relacionador del arte y la cultura.

- ¿Sientes que tu currículo es el gran aval de tu nombramiento?

- Bueno, estoy bien interiorizado en el tema. Además, conozco muy bien a la colonia chilena residente, que es muy numerosa.

- Recordando la canción Cambia, todo cambia, de la que eres autor e intérprete, ¿no habrías preferido otro destino que el país donde has estado tantos años?

- Por el contrario, estoy feliz de que me hayan nombrado aquí y me siento preparado.

- ¿Te emocionó tu nombramiento?

- Por supuesto. Me sentí más cerca de Chile. Como cuando lo digo en mi canción Alejado de ti, pero contigo.

A Barcelona

Cuando a Julio Jung, actor de teatro, cine y televisión, con estudios en Venezuela y Nueva York, casado, un hijo, socialista, se le pregunta la edad, indica que ésta figura en su currículo: allí dice que nació en marzo de 1941. Como agregado cultural, su destino es Barcelona.

- ¿Por qué crees que te eligieron?

- Insólita la pregunta. Se supone que no van a nombrar a un boy scout, sino a alguien que sepa algo de la plástica nacional, que haya visto teatro y cine chilenos, y leído no sólo libros que tienen que ver con la dieta Scarsdale o con cómo ser millonario en 24 días. El agregado cultural debe ser alguien que viene del campo de la cultura en su sentido más amplio. Ahora, ¿es lo óptimo? Me merece dudas, porque a veces un gran artista no tiene por qué ser un gran gestor. En mi caso, aparte de estar en el tope de mi profesión, y te lo digo sin modestia, llevo cuatro años como concejal en Providencia. O sea, tengo la cosa del artista y la del gestor al mismo tiempo.

- ¿Qué sentiste al conocer tu nombramiento?

- La satisfacción primordial de la renovación; soy genéticamente inquieto. Yo no voy a las ramblas a descansar, que es otra posibilidad que tiene el agregado cultural. De inmediato me contactaré con el mundo de la cultura y aprenderé nuevas fórmulas que aportaré a Chile al volver. Quiero que lo que haga se note y mucho.

Su lugar de destino lo tiene eufórico. Dificulto que haya país más importante para Chile que España, desde la colonización a nuestros días. Su presencia cultural y comercial ahora es enorme y nuestra obligación es equiparar la nuestra allá. Además tengo esposa catalana, Tessa Aguadé, hija de la pintora Roser Bru. Conozco mucho Barcelona, es una ciudad maravillosa.

- ¿Hay algo que te asuste?

- En general, me siento bastante seguro. Aunque no hablo catalán, lo entiendo gracias a mi mujer y unos cursos que estoy siguiendo; con eso me conformo. Incluso ya sé dónde viviremos: será en el departamento de mi suegro que está vacío, porque él vive en Chile.

- ¿Qué dejas acá?

- Todo. La casa armada, con la hija de la Tessa viviendo en ella; si la arrendara, seguro que la dejarían como la mona.

- ¿Qué te llevas?

- Mi único hijo, que es de mi primer matrimonio, con María Elena Duvauchelle; allá estudiará cine. Y la maleta con la ropa y algunas fotos.

- ¿Te preocupa quedar desconectado del medio al volver?

- Para nada, acuérdate que estuve desconectado de este país durante mis diez años de exilio en Venezuela y al volver todos me recordaban. Tengo una cara bien saturadora.

A Washington

Actriz y pedagoga en Catequesis, titulada de ambas carreras en la Universidad Católica, separada, dos hijos, un nieto en camino, democratacristiana, antes de ser nombrada como agregada cultural en Estados Unidos, Ana María Palma desempeñó igual cargo en Nueva York en el gobierno de Aylwin, y en Buenos Aires durante parte del de Frei Ruiz-Tagle. Sobre su edad, comenta que está en la edad interesante de la mujer.

- ¿Por qué te eligieron en este puesto?

- Porque soy una buena gestora cultural y lo he demostrado en mis cargos anteriores. En esto tengo harto terreno ganado.

- ¿Qué te provocó el nombramiento?

- Sentimientos encontrados. Es difícil partir otra vez a un lugar nuevo para vivir sola y dejarlo todo: hijos que no irán a verme tan a menudo como antes, porque tienen sus vidas hechas, una madre mayor y mi campo ahora lleno de flores. Por otra parte, me encanta el servicio público, ayudar a los artistas y vivir en un país a otro nivel, realmente el imperio del mundo.

- ¿Con qué partes?

- Cuando uno se va a otro lugar es fundamental llevarse cosas que reflejan la identidad de tu país. No sólo acompañan, sino sirven para acoger mejor a los visitantes, desde el vicepresidente de un banco al pelafustán chileno que uno invitó a comer. Me llevo mis cuadros, la mayoría grabados de artistas chilenos; mis alfombras persas; mis floreros isabelinos; mi colección de íconos, y el sofá de mi bisabuelo, estilo Regencia y tapizado con crin de caballo, auténtico y original.

- ¿Y lo que dejas?

- Aparte de mi familia y amigos, mi departamento y mi campito, que quedan arrendados.

- ¿Miedo a quedar como en la luna al regresar?

- A mí nunca nadie me ha dado un espacio en el teatro. Al contrario, yo he sido quien ha dado trabajo a la gente, como productora y directora de mis obras, en las que también he actuado.

A Londres

Cuando la periodista titulada en la Universidad de Chile, Carmen Gloria Dunagge, con posgrado en Ciencias de la Comunicación en la Escuela de Altos Estudios de París y en Ciencias Audiovisuales con mención en Cine, 51 años, un hijo, militante del Partido por la Democracia, supo su designación, casi se puso a llorar de alegría en el teléfono. Estaba en su oficina, donde trabaja como asesora en comunicaciones y relaciones públicas.

- ¿A qué atribuyes el nombramiento?

- A que siempre he estado conectada a la cultura. Durante mis once años de exilio en Francia, con otros latinoamericanos formamos una primera asociación cultural llamada Arca, de la que fui presidenta, y trabajé en la consolidación de la Afi, la primera agencia de noticias de mujeres. Ahora, que me hayan designado para el Reino Unido, es maravilloso. Conozco su sociedad y su idioma, porque soy descendiente de ingleses por el lado de mi papá. Además, Londres es mi infancia, son los duendes, el Príncipe Valiente, el Rey Arturo, Merlín. Mi abuelo nació allá.

- ¿Qué vas a dejar en Chile?

- Un proceso que se está gestando con Ricardo Lagos y que a mí me interesa mucho, pero también me inquieta. Me gustaría vivirlo, pero creo que seré más útil allá. También dejo mi departamento y mi oficina que quedarán arrendados; a mis amigos y a tres ahijados chiquititos. Por suerte ya me había deshecho de mis cachureos.

- ¿Qué te llevarás?

- El hijo, su piano y mi archivo de recortes de diario.

- ¿Tus temores?

- Pasar de jugadora local a internacional.

- ¿Te da susto la desconexión al volver?

- No, porque siempre he hecho el mismo trabajo, donde quiera que esté: servir de puente entre los acontecimientos y el público.

A París

Bastián Bodenhfer, titulado en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica, actor de teatro, cine y televisión, director, profesor y productor de teatro. Pese a que fue designado para cumplir un rol diplomático, el de agregado cultural en Francia, se excusó de participar en el reportaje.

Retoque digital: Gabriela Reyes


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Patricia Rivadeneira.
Patricia Rivadeneira.
Foto:Gamma


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