VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 4 de Agosto de 2007

PALACIO BRUNA:
Un huérfano del salitre

En apenas cinco años, el palacio Bruna fue construido y abandonado por sus dueños.
Texto, Valeria Campos Salvaterra Producción, Paula Parot R. Fotografías, Sebastián Sepúlveda Vidal

Sólo en el Chile de principios del siglo XX se pudo haber dado una situación tan paradójica como la que vio nacer al palacio Bruna: una enorme suma de dinero proveniente del salitre y cinco extenuantes años de construcción, invertido todo, literalmente, para nada. La familia Bruna, que tantas esperanzas depositó en la que sería su nueva y majestuosa residencia, no pudo habitarla siquiera un solo día.

El auge del salitre a finales del siglo XIX dio motivos suficientes a Augusto Bruna Valenzuela, exitoso político y empresario chileno, para tomar una de las más grandes decisiones de su vida. Bordeando el parque forestal, el nuevo barrio top de Santiago, mandó a construir un enorme palacio. Pero fue el mismo salitre el que muy luego opacó sus sueños, obligándolo a vender. La crisis comenzó en 1920, y el palacio Bruna fue uno de los ejemplos paradigmáticos de la tragedia de la minería.

No es exagerar decir que Augusto Bruna fue un hombre exitoso. Fue presidente de la Compañía Chilena de Salitre y de muchas otras compañías mineras, además de ganarse el puesto de senador de la República el año 1915 como militante del Partido Liberal. Estaba ilusionado pues el palacio lo construía en nombre de su hija, escogiendo para ello un sitio en un nuevo y exclusivo barrio de Santiago, a orillas del Mapocho. Donde antes convivían basurales y pobreza se llevaba a cabo desde 1900 un plan renovador, que tenía como fin el emplazamiento de un tupido y hermoso parque. Cuando Bruna eligió el lugar, ya contaba con dos importantes hitos, el palacio de Bellas Artes y la Fuente Alemana, con su barca del progreso.

El arquitecto también fue escogido con pinzas. Julio Bertrand era un chileno que venía llegando de París con estudios en L'Ecole Special d'Architecture, y que ya era famoso por haberse vinculado al más inquieto círculo de artistas nacionales, el Grupo de los Diez. Junto al poeta Pedro Prado, líder del grupo y con estudios no finalizados en arquitectura, formó una sociedad "artística", y entre ambos se dieron a la tarea de crear una lujosa mansión para los Bruna. Era la gran oportunidad para un arquitecto tan joven como él.

A pesar de su vertiginosa carrera y de la fama adquirida con el Grupo de los Diez, Bertrand cayó baja la misma mala suerte del palacio. Tuvo que ser Pedro Prado quien diera término a las obras en 1921, pues su compañero y destacado intelectual falleció tres años antes a causa de una tuberculosis fulminante, a sus escasos 30 años. La familia Bruna, agobiada por tan inesperado suceso y por la crisis financiera que Augusto ya preveía, comenzó los trámites para la venta. El resultado es un actual Monumento Nacional, que destaca por la huella del ingenio artístico de Prado y Bertrand; no sólo es valioso por sus dimensiones y su herencia histórica, sino también por ser una manifestación a gran escala de la estética imperante de la época.

Un año después de su término, los Bruna vendieron el palacio a quien fuera su primer y más estable dueño, el gobierno de Estados Unidos. Al principio funcionó como residencia del embajador y pronto los vecinos comenzaron a llamarla "casa Bowers", por Claude Bowers, embajador norteamericano que la habitó por 14 años. Luego de varias décadas en las que fue consulado del mismo país, pasó a manos de su actual dueño, la Cámara Nacional de Comercio, quienes maravillados por sus dimensiones decidieron restaurarla, para que luciera toda su belleza. Este trabajo, a cargo del arquitecto Luis Alberto Darraidou, adecuó las dependencias para su nueva función y le devolvió su condición original, aquella que en una armónica simbiosis entre arquitectura y plástica le dieron sus destacados creadores. VD


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1. El Palacio Bruna es Monumento Nacional y uno de los más altos representantes del estilo de vida aristocrático de principios del siglo XX. Concluida su construcción en 1921, la crisis del salitre impidió a la familia habitarlo.
1. El Palacio Bruna es Monumento Nacional y uno de los más altos representantes del estilo de vida aristocrático de principios del siglo XX. Concluida su construcción en 1921, la crisis del salitre impidió a la familia habitarlo.


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