NACIONAL

Domingo 24 de Agosto de 2008

Nuevas torres Costanera Center (300 metros) y Titanium (192 metros):
Rascacielos soportarán terremotos de 8,5 grados

Experto adelanta que ambos edificios -los más altos de América Latina- podrán volver a operar 20 minutos después de un sismo.

VÍCTOR ZÚÑIGA

Es una eminencia en materia antisísmica en Chile y no le tiembla la voz para asegurar que las megatorres Titanium (de 192 metros de altura y 52 pisos) y Costanera (de 300 metros de alto y 60 pisos) -las más altas de América Latina- no sólo soportarán terremotos grados 8,5 en la escala Richter, sino que además podrán volver a funcionar a 20 minutos de ocurrido un evento telúrico de esa magnitud.

Es el profesor Rodolfo Saragoni, ingeniero civil, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile y doctor de la Universidad de California-San Diego, especializado en sismicidad.

"Estamos diseñando estas torres para soportar el terremoto más grande que pueda ocurrir en la zona central de Chile, del tipo interplaca, con epicentro en el mar, fundamentalmente frente a Valparaíso y que ocurren cada 80 años aproximadamente y de una magnitud 8,5 Richter", dice el profesor.

Ambas torres están diseñadas para una "vida útil" de 50 años, explica el académico, de forma que hay altas probabilidades de que tengan que sufrir algún embate telúrico en ese lapso.

Por lo tanto, el diseño de comportamiento de los dos rascacielos chilenos apunta a ir más allá de lo que establece la norma antisísmica chilena en cuanto a preservar los contenidos y objetos al interior de ambas moles con el menor daño posible y con la capacidad de funcionar al paso de algunos minutos. "Hay tolerancia cero con los colapsos. El desafío que tenemos como Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile es que las estructuras de los dos edificios queden funcionando unos 20 minutos después del terremoto, como sucede con el Metro de Santiago o como deberá ocurrir con el nuevo Hospital Militar. Nuestra investigación apunta a que no haya ni siquiera grietas", anticipa el profesor Saragoni.

Otro desafío que se suma a los sismos tiene relación con la superación de los 100 metros de altura de estos edificios, que inauguran una nueva generación de estructuras, en donde el viento es otro factor determinante.

"Ya estamos con la nueva generación de edificios ultramodernos de más de 100 metros de alto, y el viento es tan importante como un sismo severo. Y una oscilación en la parte superior de la torre es muy molesta y puede producir pánico. Eso es lo que se reducirá", aclara.


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