REVISTA YA

Martes 29 de Junio de 2004

La nueva vida de Mercedes Ducci:
Esto no tiene nada de jubilación

La ex directora de programación de Canal 13 sigue ligada a la estación católica, ahora como consultora.
Texto Ximena Urrejola B. Fotografías Carla Pinilla

Si es que Mercedes Ducci no está realmente contenta con su nueva vida, alejada de un estresante cargo como directora de programación de Canal 13, al que renunció en diciembre pasado, es que es muy buena actriz. Está sonriente, relajada y mucho más delgada. Sin duda es mucho mejor de lo que aparece en televisión.

Ella explica este cambio de imagen: "En la última etapa en el canal sentía que estaba pagando el precio físicamente. Si al cuerpo lo mantienes en una situación de estrés más o menos permanente, en que nunca te desconectas del todo, empieza a cobrar el precio. Estaba con harta jaqueca, comiendo de una manera bastante desordenada, siempre respondiendo a la emergencia, había perdido mi centro. Y parte de esta nueva etapa es recuperarlo, empezar a comer en una forma más lógica y como a mí me gusta; estar más tranquila y calmada. Incluso estoy tratando de no ver tanta televisión".

Después de 13 años en el canal de la Universidad Católica, estar fuera del día a día ha sido un cambio completo de vida. El verano, por ejemplo, dice que lo disfrutó como niña chica, que hacía tiempo que no se desconectaba de esa manera. Fue a la playa, viajó a Cuba, tomó sol y construyó la amplia mansarda de su casa, que hoy es su chochera, su espacio, su lugar.

- Seguiste trabajando, pero en tu casa...

- Es divertido. Una de las sensaciones que tenía es que me había quedado disponible un chorro de energía, que era capaz de hacer esta mansarda en un mes y medio. Porque estaba acostumbrada a producir un montón de energía y necesitaba esa acción, como para ir adaptándome. Creo que la gente desahoga las angustias de diferente manera y si bien soy bastante introspectiva, hay momentos en que necesito acción, sacar para afuera y sentir que avanzo de alguna manera.

- ¿Te has dado tiempo para hacer nada?

- Tengo una gran, gran capacidad de contemplación, de ocio. Para mí la hamaca es un símbolo, esa cosa de mirar el sol a través de las hojitas me parece absolutamente maravilloso. Pero hay momentos en que necesito la acción y otros en que no, y que generalmente coincide con el grado de serenidad en que uno está.

- Y hoy, con tu nueva vida fuera del canal, ¿cómo estás?

- Éste ha sido un momento muy curioso. Pasado el verano retomé mi relación con el canal, como asesora de Programación, algo muy entretenido para mí, y siento que ahora tengo una perspectiva distinta, porque estoy con más desapego, con mucha más distancia para formarme un juicio. Pero, por otra parte, me ha significado la suficiente libertad para pensar cuáles son las cosas que deseo vivir, qué cosas no quiero dejar de hacer, cuáles me hacen más feliz y en qué quiero seguir vigente. Y para mí es súper importante seguir vigente como una persona que tiene un punto de vista sobre la televisión en Chile. Y eso se ha dado sólo porque desde que salí del 13 para lo que más han llamado - más incluso que para trabajo- es para ir a hablar a diferentes partes. Tengo una gran demanda.

- ¿Te tranquiliza eso?

- Me gusta saber que la experiencia sirve y es valiosa. Creo que respecto de la televisión existen muchas ideas preconcebidas y que se la mira poco profesionalmente. Pero es una industria que tiene sus complejidades y hay que conocerlas. Entonces esa parte me ha gustado harto.

Memé dice que ésta es la etapa en que quiere afianzar las relaciones que para ella son importantes. Estar ahí para sus hijos, su pareja y, especialmente, para su mamá, Isabel Budge, quien estuvo muy enferma: "En otro momento de mi vida yo no hubiera tenido esa capacidad de acompañarla, de poder quedarme en las noches en la clínica, estar completamente inserta de un proceso que estábamos viviendo como familia. Antes habría estado sintiendo que debía estar en otra parte, llamando por celular; en cambio ahora sentí que tenía la capacidad de estar presente en las cosas realmente importantes".

Una de ellas es precisamente aprovechar a su mamá, con quien tuvo una relación conflictiva durante mucho tiempo, prácticamente desde que era niña. "Mi mamá tuvo que salir a trabajar cuando murió mi padre y yo tenía apenas siete años. Fue mamá y papá de nueve niños, entonces no siempre pudo estar tan presente. Y cuando no tienes tanta posibilidad de estar juntas, de conversar, se van juntando juicios, haciendo interpretaciones y se vive con eso. Mi mamá dice que yo era la más rebelde y probablemente se formaron ciertas animosidades entre nosotras en ese tiempo".

Pero un día, hace más o menos 15 años, se sentaron a conversar a fondo. Pudo preguntarle todo lo que nunca había preguntado, y su mamá respondió con absoluta sinceridad. Hablaron de la viudez, la soledad, de todos los temas que habían producido tensión, y esa conversación cambió completamente la relación entre ambas, "porque muchas de las cosas que yo pensaba que ella había hecho con una intención, me di cuenta de que era algo simple e instintivo y que estaba, además, absolutamente llana a cambiar de actitud si uno le daba una razón. Entonces, ha sido un regalo poder compartir con ella en una etapa de su vida tan importante como ésta, en que ha pasado de ser una persona totalmente autónoma e independiente a depender de otros, con todo el dolor que eso significa".

- ¿Te quedó alguna marca de esa relación tan difícil?

- No, hoy me siento súper agradecida de la forma en que fui criada, con una posibilidad de autonomía enorme. Mi mamá era muy respetuosa, no se metía en el día a día de las cosas del colegio, por ejemplo. Ella estaba al tanto, pero el colegio era mi responsabilidad. Yo no concebía esas mamás que hacían las tareas con sus niñitas, porque nunca hicimos las tareas juntas. Era mi responsabilidad y a mí eso me gustaba. Siempre fue así, respecto del trabajo, de los pololos... Nunca estaba metida ni era aprensiva ni estaba al lado de uno para saber las cosas.

- ¿No te costaba asumir esa actitud?

- Claro, en una etapa de la vida interpretaba eso como distancia, desinterés. Ahí estuvo el conflicto. Pero la verdad es que ésa es su forma de ser respetuosa con los demás. Es su manera de habernos dado espacios, para que cada uno descubriera lo que quería ser, hacer y pensar.

- ¿Y cómo has sido tú con tus hijos?

- Yo soy más dependiente y a la vez menos tolerante que mi mamá. Creo ser apoyadora, pero seguramente predico bastante. Pero la verdad es que a esta altura de mi vida sé perfectamente que cuando doy mi opinión sobre algo es un juicio, y que es mi forma de ver, con los ojos que tengo y con mi historia, pero que no necesariamente es así. Y respecto de mis hijos, estoy llana a aceptar que pueden ver las cosas de una manera completamente distinta. En realidad, soy una persona que no tiene demasiados juicios sobre los demás y que trata de no emitir muchas opiniones sobre el resto, porque creo que se debe tener mucho respeto con los otros. Ahí me parezco a mi mamá.

- Ella nunca se volvió a casar. Y tú, después de tu separación matrimonial, te demoraste harto en formar pareja de nuevo, ¿por qué crees que a las mujeres les cuesta más que a los hombres?

- Humm, sí, fue mucho tiempo. Yo creo que en cierto modo hay un desencuentro entre hombres y mujeres; es un tema social. Pero, además, estar en el mercado es muy desagradable. Aparecer como una persona en busca de pareja es muy desagradable, una situación que a mí de entrada me descolocaba. Cuando los amigos me decían: Te voy a invitar a comer con tal persona o te voy a presentar a este otro... yo lo encontraba paralizante. Entonces, ¿cómo se conoce gente cuando los encuentros están tan cargados de expectativas por todos lados y con tantas presiones? ¿Y cuando socialmente es tan desmejorada la situación de ser una mujer sola? Ahora, cuando una empieza a sentir que está súper bien sola, y que no se tiene ninguna necesidad angustiosa de emparejarse te sientes mucho más libre, mucho más segura respecto de conocer gente o de compartir con grupos de parejas.

- Eso te pasó a ti, te relajaste.

- Sí, pero la verdad es que me relajé bastante rápido. Lo que pasa es que cuando vivía en el cerro (una comunidad Castillo Velasco en La Reina) me dediqué por un tiempo largo a mi entorno y podía estar días completos sola. Lo otro que sucede cuando uno hace vida de mujeres es que las amigas son muy entretenidas, y tienes muchas oportunidades de crecer, conversar, tomar cursos, leer, estudiar, hacer sólo lo que quieres hacer. Fue una etapa rica y yo no tenía un gran apuro por salir. Y, como te digo, el mercado me ha cargado desde los 14 años. El tema de que dos personas se enfrenten llenas de expectativas, bajo las miradas de otros, y cuando pasa a ser trascendental hasta el vestido que te pones, si te pintaste mucho o poco, si te peinaste demasiado o nada, todo eso en que nada es natural, y en que hasta los amigos se sienten defraudados si la cosa no funciona, es horroroso, horroroso...

Memé se ríe mucho cuando se acuerda de esta etapa, y también sonríe cuando cuenta cómo conoció a su actual pareja, con quien lleva cuatro años de relación: "Él me llamó y me encantó por teléfono. Me había visto en televisión y le pareció que teníamos cosas en común. Me vino a ver a mi casa. Fue increíble. Él se hizo la composición de lugar".

Pero no era la primera vez que le sucedía: "Nosotros nos habíamos encontrado antes, pero yo no lo conocía así que no lo registré. Pero él sí. Me tenía vista. No era primera vez que me invitaba alguien que me había visto en televisión, pero yo no había aceptado. Encontraba horroroso esto de aparecer en un café frente a un señor que pensaba que yo era millones de cosas que a lo mejor no tenía ganas de ser. Pero esta vez me sentí bien desde el comienzo y me pareció que podía funcionar".

- ¿Sientes que encontraste el equilibrio que estabas buscando?

- Sí, pero desconfío de cuando uno piensa que llegó a puerto, porque la vida siempre está cambiando y el día de mañana puedes tener un set de problemas de los cuales no te habías dado cuenta. Pero me siento bien, tranquila, súper conforme con mi carrera, siempre están surgiendo nuevas posibilidades así es que no tengo ninguna ansiedad con el futuro. Para mí esto no tiene nada de jubilación.

El Canal 13 de hoy

Memé dice que no se mueve por una pauta concreta de ambiciones y que, aunque el tema del ascenso profesional siempre ha sido importante para ella ("para hacer lo que yo quiero") en sus planes nunca estuvo llegar a ser directora ejecutiva de Canal 13: "Porque si me salgo de la dirección de programación, un cargo que tiene mucho de ejecutivo, de administración y de emergencia permanente, donde tienes que dedicar tu tiempo a prioridades que surgen por el devenir de este gran tren que es el Canal 13, pero que no necesariamente tienen que ver con uno... Habría sido más de lo mismo".

- ¿Qué opinas del affaire entre Enrique García y el empresario Ángel González?

- A ver, me parece totalmente legítimo que la Universidad pueda querer un socio para el canal. Pero, lo que estamos viendo, lo que tiene de novedoso esta situación, es que hay una institucionalidad que funcionó, hay un proceso que en un momento dado se paró, y ahora, no me cabe duda, que la venta de un porcentaje del canal sigue siendo una posibilidad arriba de la mesa; me parece lógico que así sea, pero probablemente cuando se vuelva a intentar va a ser con una mucha mejor integración de los actores y mejores posibilidades de éxito.

- No estuvo bien hecho entonces...

- Yo no dije eso. Puede ser normal que los ejecutivos y los accionistas estén descoordinados, pero después de esta experiencia me parece que la próxima va a ser mucho mejor.

- ¿Crees que Enrique García no le pidió un bono?

- No. A lo más le puede haber dejado entrever a Ángel González que él no formaba parte del paquete. Y que cualquier negociación que se hiciera tenía que considerarlo a él como un interlocutor, lo cual a mí me parece lógico. O sea, me parece normal que el director ejecutivo del canal - cuando se entera que está habiendo una negociación- quiera ser considerado. Creo que lo que tiene que haber dicho Enrique ha ido en esa dirección. Pero ponerlo como un bono es absurdo porque, conociendo al Kiko, en ningún momento él va a sentir a Ángel González como un patrón. Además, la implicancia que se le ha dado al tema, conociendo a Enrique, también es absurda.

- ¿Está cerrado el tema con González?

- No sé. No tengo información.

- ¿Quién te gustaría que comprara el canal: los ex alumnos, Sebastián Piñera?

- Ahh no, hay que esperar el devenir de los acontecimientos. Pero lo que necesita el canal es un socio que, aunque no tenga incidencia en la línea editorial, comparta los criterios de la Universidad respecto de que deberíamos aspirar a una televisión de calidad, en la cual el mercado es un componente muy importante, indispensable en este momento, pero que aún no es suficiente. No en lo absoluto.

- ¿Sigues pensando que Enrique García es "el" hombre indicado para dirigir Canal 13?

- Yo creo que lo que ha construido Enrique en términos de liderazgo no es fácil de reemplazar.

Quién es

Periodista de la Universidad Católica de Chile, actualmente es asesora de programación en Canal 13 y conductora del programa Contacto. Además, está haciendo clases en el magíster de edición y dirección periodística de la Universidad Católica. Tiene un posgrado de la Escuela de Radiodifusión y TV de Madrid y otro en estudios de medios del Instituto Tecnológico de Nueva York. Ha sido premiada por su trayectoria periodística y televisiva en la Universidad del Pacífico, la Fundación Futuro y, en 1992, obtuvo el premio Lenka Franulic. En marzo de 2003 recibió el premio como la mejor profesional en el área periodística 2002 de la Federación de Mujeres para la Paz Mundial. Desde hace muchos años está separada del filósofo y escritor Arturo Fontaine, con quien tiene dos hijos, y desde hace cuatro años tiene una nueva pareja.


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Foto:Carla Pinilla


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