VIDA CIENCIA TECNOLOGÍA

Lunes 18 de Diciembre de 2006

Calentamiento global:
Mediciones muestran reducción de los caudales en los ríos de Chile

En el centro-sur del país, los ríos redujeron sus caudales en 20% en los últimos 60 años, y la tendencia continúa.

Lilian Duery A.

El río Puelo revela que las predicciones del calentamiento global tocan fuerte a Chile. Las escenas de sequía que Al Gore enseña en su filme "Una verdad incómoda" son también reflejos de nuestro país en este siglo.

El río Puelo es parte de una cuenca binacional que empieza en Argentina y desemboca en el estuario de Reloncaví.

Es el laboratorio natural que usa el doctor Antonio Lara para realizar sus mediciones. "En los últimos 60 años, el caudal de este río ha disminuido en más de un 20%", informa.

Lara es ingeniero forestal de la U. Austral de Chile y director del núcleo milenio Forecos, que investiga los servicios ecosistémicos de los bosques nativos bajo fluctuaciones climáticas.

Allí extrae datos de los anillos de crecimiento de los árboles. Según sus registros, la disminución del caudal del río Puelo es parte de un ciclo que se repite cada 84 años. "Pero sus valores decaen más cada vez", precisa.

La región del Maule y el sur de Chiloé muestran la misma tendencia: sequía.

Efecto al revés

"Esta disminución de las lluvias está afectando los derechos de agua de la cuenca y la salmonicultura", expresa preocupado.

"Hemos demostrado que los centros de cultivos de salmones de la X Región dependen del oxígeno disuelto en el río Puelo, que oxigena al estuario de Reloncaví", dice Antonio Lara.

En verano, la disponibilidad de oxígeno en las balsas-jaulas es menor a 5 partes por millón (ppm), condiciones de anoxia que causan masiva mortandad.

Para Antonio Lara tal realidad es más inquietante porque los caudales de los ríos dependen del uso de los suelos.

Descubrió que en las cuencas, donde el bosque nativo es destruido o sustituido por plantaciones, los caudales de verano ¡disminuyen a la mitad!

Lara trabaja en este tema con el doctor Ricardo Villalba, climatólogo y director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales.

Los investigadores observan distintos efectos en ambos lados de los Andes. Por la influencia amazónica, la pampa argentina tiende a copiosas lluvias, mientras que el centro-sur de Chile, a los años más secos de su historia.

"¡Qué mala suerte, que no sea al revés!, expresa el doctor Lara.

Por el este argentino, al igual que en Chile, las precipitaciones serán escasas y menos frecuentes en San Juan y Mendoza", señala Ricardo Villalba.

En Chile, hacia al norte, la tendencia es más negativa. "Por ejemplo, en La Serena las precipitaciones han disminuido en cerca del 50% en los últimos 120 años", indica Villalba.

Él explica que en nuestro país el clima se irá corriendo al sur, al punto que algunos productores de los campos esperan comprar tierras en latitudes más bajas.

Con este desplazamiento buscan tener las mismas condiciones en las cuales sus cultivos siempre han crecido.

Y las lluvias y los caudales de los ríos van de la mano.

Los investigadores destacan que sus mediciones coinciden con los modelos del clima de la Tierra que incorporan el alza del dióxido de carbono.

La concentración de ese gas en la atmósfera es ahora de 375 ppm, si llega a 450 ppm, no hay marcha atrás. Fue lo que dijo el Sir Nicholas Stern en el reciente informe que impactó al mundo.

Ni los gobiernos de Argentina y Chile han prestado atención a los efectos del cambio climático en la productividad de sus economías, acusan Antonio Lara y Ricardo Villalba

Teme que se repitan las inundaciones de la pampa argentina de 2004, que afectaron por varios meses el transporte y las zonas cerealeras y ganaderas.

A juicio de los investigadores, hay señales muy marcadas del cambio climático en los Andes.

El glaciar Los Cipreses, al sur de Santiago, retrocedió 4,4 km desde su primer registro (150 años). El glaciar El Humo, en Argentina, perdió 2,5 km desde su fotografía más antigua, en 1910.


EN INTERNET

Informe británico clave:

www.hm-treasury.gov.uk.

¿Qué piden?

Como medidas de adaptación y mitigación en Chile, Antonio Lara destaca tres acciones concretas: apoyar la investigación y el monitoreo del cambio climático local; hacer una revisión legal de la asignación de los derechos de agua, que velen por su uso eficiente y prioritario, y generar instrumentos para promover el buen uso de las cuencas, por ejemplo, a través del manejo y conservación de los bosques nativos. Esto último redunda en mayor producción y calidad del agua.


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Con estos fósiles de alerce del seno de Reloncaví, desembocadura del río Puelo, Lara hizo un registro del clima de los últimos 3.600 años.
Con estos fósiles de alerce del seno de Reloncaví, desembocadura del río Puelo, Lara hizo un registro del clima de los últimos 3.600 años.


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