ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Lunes 18 de Junio de 2007

Ernesto Ayala Oliva:
Adiós a un mosquetero de los negocios

El empresario y ex presidente de la Sofofa falleció ayer a los 91 años de edad. Es considerado por muchos como un revolucionario por su forma de hacer negocios.

Audaz, intrépido, triunfante y apasionado de la libertad del mercado. Éstas fueron algunas de las características propias de Ernesto Ayala Oliva, quien falleció ayer en esta ciudad dando origen a múltiples muestras de pesar entre el mundo empresarial y también político.

Ayala nació en Santiago en 1916, pero sus primeros 10 años los vivió en Antofagasta, cerca de la pampa. Después volvió a la capital.

Fue educado en el Instituto Nacional y posteriormente en la Universidad de Chile, donde se graduó con honores como ingeniero civil y obtuvo una beca para cursar un posgrado en EE.UU.

La semilla de liderazgo brotó a una temprana edad para Ayala. Sus primeros años profesionales los pasó en el Ministerio de Obras Públicas -justo después del terremoto de 1939- en un cargo que puso a prueba sus capacidades de liderazgo. Pero el ingeniero no tardó mucho tiempo en dar un salto al sector privado en los años 40 y rápidamente solidificó su estatus como un referente en el ámbito económico.

En lo personal, Ayala demostró ser un hombre poco tradicional en cuanto a su estilo de vida y costumbres familiares.

"De joven me di vuelta por muchos lados, hasta que tomé una decisión y ahí me quedé. Con mi mujer tenemos 46 años de casados, aunque no celebramos los aniversarios. Hasta los cumpleaños los borré en mi casa", comentó en febrero de 1993.

Jamás tímido, el empresario no titubeaba ante la autoridad y muchas veces disparaba agudas críticas en contra del socialismo y de cómo el gobierno regulaba la economía. A la vez, elogiaba a Augusto Pinochet por sus políticas económicas.

Él y sus íntimos amigos Hernán Briones y Eugenio Heiremans -a quienes muchos conocen como "Los Tres Mosqueteros"- construyeron una afamada reputación por su derechismo y su apasionada defensa de la libertad del mercado durante épocas marcadas por las turbulencias políticas.

Considerado por muchos como un revolucionario en sus ideas de negocios, Ayala fue premiado en más de una ocasión por sus pares, entre ellos empresario del año de Icare en 1990.

Dos de sus grandes penas fueron la muerte de su hijo Ernesto a temprana edad y la inesperada partida de su esposa, Adriana Marfil, quien falleció en un accidente de tránsito en Vitacura hace once meses.

Una de las últimas apariciones públicas fue en la cena de la Sofofa en octubre del año pasado, una semana después de haber recibido el premio Jorge Alessandri Rodríguez que le otorgó Asimet.


Su huella en el mundo empresarial

Aunque el ingeniero civil partió trabajando en el sector público, no se demoró mucho en desembarcar en el privado, donde inició sus actividades como administrador del Sistema Eléctrico de Pilmaiquén.

En 1945 llegó a trabajar a Fensa, y sólo dos años después reemplazó a su padre en la gerencia general.

Fue por esos años que ingresó como accionista a Indura -empresa creada por sus amigos Eugenio Heiremans y Hernán Briones- y precidió Asimet.

Pero fue en 1958 cuando llegó a presidir la gerencia general de la CMPC. Luego pasó a ser presidente de la compañía y más tarde director, un cargo que ocupó hasta abril de 2005. En total estuvo ligado a la compañía por 47 años.

Uno de los cargos más importantes que ocupó en la actividad gremial fue como presidente de la Sofofa entre 1982 y 1987, entidad de la que ya era consejero honorario desde 1981. Un status que conservó hasta el día de ayer.


FRASES CÉLEBRES

"Salvador Allende quería apoderarse de La Papelera para controlar la prensa en Chile. Lo intentó por varias vías: comprar acciones, paralizar las plantas, ordenar a los sindicatos a tomarse la empresa".


"No nos dan pánico (elecciones presidenciales). Hemos subsistido a la Unidad Popular y a esa crisis. Queremos que se respete la empresa y propiedad privada, y la economía libre...". (1989)


"Los verdaderos empresarios somos enemigos de las leyes laborales que, buscando proteger artificialmente al trabajador, sólo crean antagonismos, entraban la acción del empresario y politizan sus directivas sindicales".

(Julio de 1990)


"La única forma de resolver el problema de los pobres es dando trabajo. Y no se da trabajo sin desarrollo. La inversión no se produce por llamados de la autoridad, tampoco porque Foxley nos rete... depende de la confianza".

(Noviembre de 1991).


"Los empresarios tienen el derecho y la obligación de preocuparse de los problemas políticos, porque están ligados al desarrollo del país".

(Junio de 1992)


"Para nosotros hubiera sido mejor que se eligiera a Bush, porque había un compromiso para firmar (TLC con Estados Unidos) luego de México. Tras la elección de Clinton, la negociación se va a postergar indefinidamente".

(Noviembre de 1992)


"La solución fácil es mantener el alza de impuestos, pero no es bueno, porque erradicar la pobreza no se consigue con mayores tributos, sino con más crecimiento".

(Marzo de 1993)


"Aquí se predica la flojera. Recién se ha cometido la vergüenza de reducir las horas de trabajo de 48 a 45 horas a la semana (a partir de 2005). Es una vergüenza. ¿Por qué la gente va a trabajar menos?, ¿usted cree que la pobreza se puede mejorar trabajando menos?".

(Mayo de 2002)


"Pinochet gestó un modelo económico que le ha dado una solidez enorme a Chile, que ha sido mantenido rigurosamente por la Concertación durante 13 años y gracias al cual se pudo firmar el TLC con Estados Unidos".

(Septiembre de 2003)


Momentos de su vida

Los mosqueteros entran en acción

Ernesto Ayala Oliva se encuentra junto a los otros "mosqueteros", Hernán Briones y Eugenio Heiremans, mientras recibe un cuadro que le obsequia el personal de Asimet. Esta fotografía forma parte de la colección titulada "La Memoria Chilena del Siglo XX", una selección de momentos históricos contemporáneos del diario "La Segunda".

El hombre público

Jamás tímido frente a las cámaras, Ayala se sentía cómodo dando declaraciones a los medios en relación con las empresas que dirigía y su impacto sobre la economía del país. El ingeniero, además, no se retraía a la hora de compartir sus opiniones de política nacional con la prensa chilena. Aquí se observa cómo Ayala da declaraciones públicas a tres canales de televisión.

Sofofa

Ayala fue presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, de 1982 a 1987. En ese período se elevó el nivel educacional técnico de los liceos administrados por el gremio y se construyeron 23 mil viviendas de las que el trabajador industrial era el propietario. Acá en una visita a El Mercurio junto al director, Agustín Edwards Eastman y los directivos de Sofofa, Pedro Lizana y Eugenio Heiremans.

Los Tres Mosqueteros en un último retrato

Ayala, Eugenio Heiremans y Hernán Briones fueron conocidos así porque eran amigos, compartían el mismo ideario económico, y debido a que los tres fueron presidentes de la Sofofa en su momento. Briones, quien falleció en 2005 a los 92 años, era dueño de Cementos Bío-Bío, Indura y Cisa; Heiremans es el presidente de la Asociación Chilena de Seguridad.



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Los Tres Mosqueteros en un último retrato
Los Tres Mosqueteros en un último retrato
Foto:El Mercurio


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