ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 30 de Abril de 2006

PERFIL. Sus amigos españoles retratan al nuevo presidente de Telefónica CTC:
El sucesor de Philippi

El abogado Emilio Gilolmo pertenece al círculo más íntimo del presidente de Telefónica, César Alierta, y en su hoja de vida figura su paso por el Banco Hipotecario Español y la Caixa de Barcelona.

LAURA GARZÓN y MARÍA EUGENIA TAMBLAY

Recién hace dos semanas, Emilio Gilolmo López les comunicó a sus amigos en Madrid que se vendría a vivir a Chile para asumir la presidencia de Telefónica CTC y reemplazar a Bruno Philippi. Aunque el cargo se lo ofrecieron a principios de marzo, su carácter reservado le impidió dar luces, incluso a sus más cercanos.

Este abogado de 62 años (casado, dos hijas) dejó poco tiempo para las fiestas de despedida que se organizaron en su honor. Una de las más sentidas fue la que le ofreció la Fundación José Ortega y Gasset -uno de los centros de estudios más relevantes de España-, donde Gilolmo es patrono (director).

Tras los homenajes se puso de cabeza a aumentar su conocimiento sobre el país en el que aterrizó el miércoles pasado para asistir a la primera reunión de directorio. Se juntó con los profesores de la cátedra "Chile Contemporáneo", que dicta la Fundación, quienes le hicieron presente que uno de los temas pendientes del país es mejorar la educación.

Su designación sorprendió al mercado. No sólo porque es primera vez que coinciden, desde que Telefónica tomó el control, dos españoles en los cargos claves de la empresa -presidencia y gerencia general-, sino porque su nombre no figuraba entre los posibles candidatos.

Si bien Gilolmo es un desconocido en Chile, en España se valora no sólo su amplia trayectoria como ejecutivo de entidades bancarias, sino que también como académico e integrante de organizaciones pro defensa de los derechos humanos.

A Telefónica llegó hace cuatro años, invitado nada más y nada menos que por César Alierta, el presidente. "Se conocieron en el Banco Urquijo, cuando Alierta era responsable de mercados y capitales. Hicieron amistad, y hoy es una persona de su máxima confianza; tanto, que lo integró a su equipo más cercano", comenta desde Madrid un ex ejecutivo de esa entidad financiera.

Por eso no es extraño que ahora le encomendara la filial en Chile, la cuarta en importancia para el holding, después de Reino Unido, Brasil y Argentina.

Aunque en sus primeras declaraciones Gilolmo señaló que viene a continuar la labor realizada por Philippi -quien logró reducir costos y que la compañía anotara números azules (ver recuadro)-, es claro que no se abocará sólo a administrar y que su nombramiento tiene por propósito potenciar los nuevos negocios, principalmente el anunciado debut en la televisión.

En esa tarea será clave su experiencia, ya que durante tres años fue director de Telefónica en Sogecable, grupo líder de televisión pagada en España, el tercero en Europa, y pionero en introducir la televisión digital a ese mercado.

Abogado brillante

"Es muy culto, tiene buen sentido del humor y capacidad de formar equipos. Siempre va con la verdad por delante, pero se preocupa de las formas", así describe Antonio Garrigues, socio del bufete de abogados más grande de España, a Emilio Gilolmo.

Estos rasgos de personalidad son los mismos que recalcan sus ex compañeros de Derecho en la Universidad Complutense. "Era un alumno brillante, siempre destacó en una generación que fue relevante en la historia de España y jugó un rol clave en la transición del franquismo a la democracia", señala Gregorio Marañón, consejero del diario El País.

Tras egresar, Gilolmo fue tras su sueño, y entró a la Escuela Diplomática, pero pronto fue tentado por el mundo laboral. Marañón, quien había sido su compañero en la Complutense, le ofreció integrarse al Banco Urquijo, que era el primer banco de inversiones de España.

Hizo carrera en la entidad financiera y ocupó cargos relevantes, siendo director de los departamentos Inmobiliario, de Relaciones Exteriores e Internacional. Luego saltó al Banco Hipotecario, y más tarde lo fichó La Caixa de Barcelona.

Gilolmo tampoco se alejó de la academia y combinó sus labores como ejecutivo con su pasión por la docencia. Hizo clases de Derecho Constitucional en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense y en la Escuela Diplomática.

El cine y Telefónica

En el ingreso de Emilio Gilolmo al grupo Telefónica fue gravitante su larga trayectoria como productor de películas independientes, muchas veces en compañía de su gran amiga, la eurodiputada Francisca "Paquita" Sauquillo. El último largometraje de ambos, "Ciclo Dreyer", se terminó de grabar en marzo, y ahora se encuentra en etapa de postproducción.

En 2002, la filial de Telefónica Admira Media tomó el control de Lola Films, una productora de cine y televisión que se encontraba en una difícil situación financiera. Fue entonces cuando César Alierta pensó en su amigo Emilio Gilolmo.

Junto al gerente general Andrés Vicente Gómez, Gilolmo impulsó un plan de reducción de costos y aumentó los ingresos gracias a la producción de películas que se convirtieron en éxitos de taquilla como "Soldado de Salamina". Esto permitió sanear la empresa y dejarla en condiciones de ser vendida en 2004 a un precio que resultó muy conveniente para Telefónica.

Tras dejar este cargo y en marzo de 2006 la representación de Telefónica en el directorio de Sogecable, Gilolmo empezó a preparar su arribo a Chile, a un cargo que, según sus amigos, lo tiene muy ilusionado. "Está volviendo a sus orígenes, es una persona a la que le gusta viajar y finalmente logró una 'embajada' extraordinaria", comenta Gregorio Marañón.

Defensor de los DD.HH.

Afable, austero, amante de la pintura, la música y el campo, Gilolmo es conocido en España también por su activa participación en organismos pro defensa de la democracia y de los derechos humanos.

Primero luchó contra el franquismo, luego se vinculó al Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), a la Federación de Asociaciones de Defensa de los Derechos Humanos y a otras agrupaciones que promueven la democracia en Centro y Latinoamérica, África y Medio Oriente, llegando a ocupar en muchas de ellas los cargos más altos.

Como representante de estas agrupaciones participa en foros internacionales y es observador en procesos electorales.

"Colabora en todos estos procesos como uno más, sin jamás hacer notar los altos cargos que ocupa en el sector privado", recuerda la mexicana Marieclaire Acosta, directora del departamento de promoción de la gobernabilidad de la OEA. Se conocieron en las elecciones peruanas de 2000.

Su acercamiento a la Fundación José Ortega y Gasset se produjo a fines del 80, cuando Gilolmo era director de la Caixa y tuvo la idea de impulsar junto a esta institución la creación de un programa de intercambio de intelectuales entre Madrid y Cataluña, que se llamó cátedra Joan Maragall.

Con el tiempo se convirtió en patrono de la fundación, un cargo que equivale a director, y en 2000 se integró al comité ejecutivo como encargado de los temas financieros.

"Con la noticia de su partida hemos perdido la tranquilidad que teníamos sabiendo que un hombre de su perfil financiero vigilaba la economía de la casa", señala Jesús Sánchez Lambás, secretario general de la Fundación.

Poco antes de viajar a Santiago, les confidenció a sus amigos que esperaba volver a usar el auto. Tenía la esperanza de que acá el tráfico fuera más expedito que en Madrid, donde su obsesión por la puntualidad lo obligó a subirse a una moto. Seguramente tras su aterrizaje está revisando esta decisión.


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