ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 2 de Septiembre de 2007

Su abogado y colaborador directo por casi 50 años
José Tomás Guzmán: un Angelini visto muy de cerca

El bajo perfil, el valor de la palabra empeñada, la austeridad fueron principios intransables del gran empresario desaparecido. En esta entrevista, lo vemos también en la humana gestación de los grandes sueños que realizó -la pesca, los bosques, la industrialización de la madera, la floricultura...-. En su sentido innovador (la prospección aérea de los cardúmenes, las cañerías submarinas para desembarcar el pescado)... En los buenos y malos momentos: la expansión de Copec, los duros días de la UP y las acciones de la International Paper... Y, sobre todo, en cómo era "Don Cleto" en su vigoroso liderazgo interno.

MARILY LÜDERS y DANIELLA ZUNINO

"Conocimos a don Cleto cuando venía llegando de Italia. En el avión se sentó junto a un cliente de la oficina de Aquiles Portaluppi, y este señor le recomendó como abogado a Aquiles. Ambos fueron amigos toda la vida, vivieron muy unidos", cuenta José Tomás Guzmán.

Él era entonces un abogado recién recibido, que debutaba en el estudio de ese destacado profesional que murió en 1989. Hoy, cincuenta años más tarde y con 78 años, sigue dedicado a los negocios de quien llama "don Cleto".

Cuenta que le tocó darle "las peores y las mejores noticias de su vida", como cuando "se murió Aquiles. No me creía, me decía 'no puede ser'. Otra cosa que le dolió fue la puñalada que nos pegó International Paper. Estábamos tomando un cóctel en la tarde, y en la noche nos notifican que nos quieren quitar la empresa".

Fueron esos momentos difíciles, y otros alegres -como cuando Anacleto Angelini los visitaba para el nacimiento de sus hijos y su mujer María Noseda llegaba sin falta con unos "paltositos tejidos preciosos"- los que hacen que José Tomás Guzmán se decida a dar la primera entrevista en profundidad de su vida para perfilar al empresario que murió el martes pasado.

Estuvo con él por última vez el día antes de su muerte: "El lunes en la mañana lo fui a ver. Estuve el viernes, el sábado y el domingo. La última vez le tomé la mano, estaba la Maruja (su mujer, María Noseda) con él y me di cuenta que ya (hace un gesto de resignación)... porque Roberto (Angelini) siempre tenía esperanza. Fue muy triste".

En sus oficinas de El Golf 150 repasa toda una vida juntos y reitera una promesa que hizo al final del discurso que pronunció en el funeral: "Don Cleto, puede estar usted tranquilo, que sus normas y principios de acción han quedado escritos de manera indeleble en las mentes y los corazones de todos los que trabajan con usted, y todos podemos garantizarle y confirmarle que ellos no serán jamás olvidados".

-¿Qué les contaba Anacleto Angelini de su llegada a Chile?

"Él estuvo casi a punto de ir a instalarse en Venezuela. Cuando terminó la guerra, el gobierno italiano daba incentivos económicos para que sus ciudadanos pudiesen emigrar y formar empresas en otros países. Así, don Cleto con 2 amigos trajeron maquinaria para una fábrica de pintura, que fue el origen de Pinturas Tajamar, y otras máquinas que eran para estaciones de servicio".

"Instaló la fábrica de pinturas, pero luego le quedó chico este rubro. Él deseaba hacer algo más, algo grande, y eso fue, precisamente, lo que lo llevó a comprar Eperva".

-¿Él no tenía ningún contacto con la pesca antes de decidirse a entrar a Eperva?

"Nada, nada. No sé si había pescado en los ríos de Italia, pero no tenía ningún conocimiento (risas). La gracia de don Cleto, y de su hermano Gino, fue cómo fueron aprendiendo de la pesca".

"Ellos, sobre todo don Cleto. Interrogaban en el día y en las noches a todo el personal de la pesquera para sacarle todo lo que sabían. Así aprendió todos los secretos de la pesca: de las faenas, de dónde había que ir a pescar".

"La industria pesquera no existía en esa época. Conversando, supo que la anchoveta tiene una característica, y es que en las noches brilla. Así, por ejemplo, nació la prospección aérea de don Cleto y las cañerías submarinas para desembarcar los pescados para las plantas. Muchas de esas innovaciones él las hizo a partir de las conversaciones con los capitanes y tripulantes".

-Por esa época, ¿ya estaba incursionando en otras áreas productivas?

"Él tenía una empresa constructora, en la misma época de Eperva, que se llamaba 'Franchini y Angelini'. Su amigo se llamaba José Franchini y habían estado juntos en Etiopía. Hicieron una gran urbanización en la chacra de los Cousiño, en Macul, cerca del Pedagógico. También hicieron varios edificios frente al Parque Forestal".

-¿Cómo saltaron a las ligas mayores y hacia lo forestal?

"Don Cleto tenía un verdadero entusiasmo por la riqueza forestal de Chile. Por los años 50 empezó a comprar acciones de Maderas Prensadas Cholguán. Esta empresa estaba en Yungay, en la zona sur; tenía bosques y una pequeña planta de tableros".

"Si tenía plata, compraba acciones. Hasta que llegó a juntar un paquete de un 40 o 45%, y ahí tomó el control. A partir de ese momento, don Cleto se metió firme en los bosques".

"Luego seguimos comprando bosques, se amplió la fábrica casi al triple, y entonces se remataron los bosques de la Caja de Empleados Públicos y Periodistas y duplicamos las hectáreas de bosques. Después construimos una fábrica de tableros (Trupán) en la época de Pinochet".

- ¿Cómo empezó a gestarse el "sueño de Copec" que usted mencionó en su discurso del funeral?

"Don Cleto soñó el proyecto Copec. Dijo: 'Cómo no voy a poder transformar a Copec en la locomotora que tire para delante el país'. En ese momento estaba toda la crisis bancaria (principios de los ochenta). Copec estaba absolutamente quebrada, todos los bancos del mundo eran acreedores de la empresa, era un listado impresionante. Entonces resultó que la Corfo decidió licitar el 18% de las acciones de Copec. Don Cleto vio inmediatamente el aviso y se puso en acción para poder realizar su sueño".

"Fue a hablar con el ministro Hernán Büchi y le propuso el proyecto para Copec: 'Mire, yo quiero hacer esto, comprar estas acciones, pero pido que se cite a una junta extraordinaria de accionistas para aumentar el capital en 100% y así obtener recursos para pagar las deudas y llevar adelante los planes'. El problema era que Arauco, la inversión forestal que tenía Copec y que era el atractivo, estaba a punto de venderse por partes; ya había interesados en las plantas de celulosa de Arauco y de Constitución".

-En el gobierno en ese entonces, ¿estaban más proclives a venderlas por parte que en un paquete?

"Había de todo. Llegó un momento en que estuvo a punto que se dividiera. Afortunadamente, teníamos los fondos disponibles para la compra y Hernán Büchi dijo que era un buen proyecto. Cuando nos dieron el visto bueno y vendieron el 18% empezamos a comprar acciones de Copec por todos lados. Salimos con libreto de cheques en la mano... hasta llegar al 42%. Ahí tomamos el control de la compañía, en el año 1986".

-¿Qué otras áreas le interesaba?

"Bueno, la parte forestal era muy completa. No es sólo celulosa, también son bosques y otras alternativas industriales. Entonces iniciamos la construcción de aserraderos y de plantas elaboradoras de tableros, de trupán y terciados, y madera procesada. El sentido de Arauco es que las plantaciones de bosques se aprovechen íntegramente".

-A don Anacleto le tocaron gobiernos muy diferentes para hacer negocios. ¿Cómo vivió la época de la Unidad Popular?

"Nosotros tuvimos muchos problemas con el gobierno de Allende. Las dos compañías, Indo y Eperva, las requisaron. Pero nunca pudieron tomar el control de Eperva. En Indo fue diferente, porque había acciones que eran de la Corfo y nos nombraron un interventor".

"Don Cleto sostuvo una lucha inmensa para defender sus empresas. Las conversaciones que yo le oía con personeros de gobierno de esa época eran realmente de una gran intensidad... Él defendió con todas sus fuerzas y convicción a las pesqueras; a la Conservera Copihue, que era de su suegro (José Noseda), y a Cholguán. En ésta pasó algo bien interesante: la mitad de los trabajadores nos apoyó a nosotros, la otra mitad apoyó la intervención".

-¿Cuál fue su estrategia para negociar con las autoridades en esos momentos?

"Su pensamiento era que a él, por ningún motivo, le iban a quitar sus cosas. Él había trabajado toda su vida y no iba a entregar sus empresas, según él, a un personaje que por el sólo hecho de tener un carné de un partido pudiera disputarle la gerencia de la compañía. No se entregó nunca nada. Posteriormente se rescataron Copihue y Cholguán".

-Más adelante, durante el gobierno de Lagos vino el conflicto medioambiental de Celco. ¿Cómo vivió eso él?

"Estos problemas para don Cleto fueron un golpe muy duro. A juicio nuestro, estos ataques fueron muy injustos. Para él fue muy duro recibir un trato como el que se le dio".

-¿Fue duro para él que lo llamaran a La Moneda?

"No quiero hablar de ese tema".

-¿Cómo fue Anacleto Angelini entregando el control de las empresas y desligándose del "día a día" de sus empresas?

"Poco a poco fue entregándolo. Pero hasta hace 15 días seguía informado de todo. Estaba muy al tanto de los negocios y de las decisiones que se tomaban, nos daba sus consejos cada vez".

-¿Cómo cree usted que cambiarán las empresas del holding sin él?

"Las empresas no cambiarán. Los principios que él predicó, del bajo perfil, cumplimiento de los principios, de vivir y trabajar en forma austera, quedaron metidos en el disco duro del grupo. Costó traerlo a este edificio (la torre de El Golf 150), no se quería ir de las antiguas oficinas de las pesqueras en el centro. Estuvo un año allá abajo, antes de trasladarse definitivamente a estas oficinas".

-¿Qué proyectos dejó encaminados?

"Fundamentalmente, él lo que siempre vio con interés era el negocio de exportación, lo veía bien. Le interesaba todo el desarrollo forestal, el aspecto agrícola, industrializar la actividad forestal, con plantas de celulosa, tableros de madera, aserraderos, mejorar los bosques a través de la biogenética. Para ellos creó Bioforest".

-¿Qué le interesaba en el ámbito agrícola?

"Le encantaba la floricultura. El grupo tiene un campo en Buin, son 200-300 hectáreas, y a él le encantaba ir para allá".

"También le interesaba mucho la ganadería. Tenemos en Coihaique una gran estancia que se llama Baño Nuevo, que queda prácticamente pegada a Argentina".

-Respecto de Chile, ¿qué le preocupaba para el futuro y el desarrollo?

"Para él, sus dos preocupaciones fundamentales eran la educación y crear plazas de empleo. Un ejemplo de ello fue la creación de la Fundación Arauco, que contribuye a mejorar la educación municipal en comunas donde tenemos operaciones. Sus proyectos han beneficiado a 70 mil niños".

Angelini y sus ejecutivos: "Era muy exigente"

"Era muy exigente. Usted hacía una presentación, trabajaba días enteros, llegaba y él le decía '¿por qué no lo ve por este otro lado?' Y uno se quedaba totalmente sorprendido, porque siempre ese comentario y esa sugerencia podía cambiar todo. Uno se daba cuenta que él tenía toda la razón, era de una inteligencia superior. Yo no conocí a nadie más inteligente", recuerda José Tomás Guzmán.

Además, tenía su carácter: "Cuando se enojaba olvídese, era mejor andar lejos (se ríe)...pero se le pasaba rápido".

En todo caso, Guzmán aclara que "con la gente que formaba su círculo de colaboradores era realmente como un padre. Siempre estaba preocupado de nuestras familias, de la salud... Si alguien tenía que hacerse tratamientos de salud, él decía que había que apoyarlos".

Sobre el círculo más cercano del empresario italiano, José Tomás Guzman asegura que "el grupo de amigos de don Cleto eran sus ejecutivos. Eran amigos de él, los recibía en su casa donde Don Cleto vivió muy sobriamente".

Su pasión por la lectura

"Era un gran lector. ¿Que leía? Además de libros muy buenos, muchos diarios, los más importantes de Chile, y todos los diarios italianos. Todas las semanas le llegaban grandes paquetes (haciendo el gesto) con todos los diarios italianos, que son muy completos en materia económica e internacional. Los leía todos, tomaba un marcador y enviaba recortes a sus colaboradores "José Tomás, Carlos Croxatto...", para que estudiaran el tema, y no se olvidaba. ¡Venían todos en italiano! Pero no importaba, todos terminamos aprendiendo".

Sus idas a terreno

"Le gustaba recorrer las fábricas. Eso para él era lo que más lo motivaba.

Me acuerdo la última vez que fuimos a las plantas, hará unos dos o tres años, y estuvimos en Valdivia, Arauco y Cholguán. Fue muy feliz en esa gira, gozó de todo lo que había hecho, las plantas de celulosa, los tableros, los aserraderos".

Como jefe

"Él era un jefe de jornada completa, había que trabajar para don Cleto con gran dedicación. Muchas de sus ideas las compartía cuando se le ocurrían. Yo a las 11 de la noche me quedaba dormido y de repente, alguna vez a las 12 de la noche, sonaba el teléfono, y era él, y me decía: ¿has visto esto?

Siempre tenía ideas".

Extractos de un emotivo adiós

Éstas son algunas partes del discurso que hizo José Tomás Guzmán en el funeral de Anacleto Angelini.

Sencillez de vida

Es fundamental para apreciar los valores y cualidades de don Cleto, analizar sus verdaderos principios y normas de acción.

Debo destacar primeramente su gran modestia y sencillez de vida, y que pese a los grandes éxitos obtenidos, nunca varió su forma de vivir, dándonos un ejemplo valiosísimo para estos tiempos.

Vivía en un sencillo departamento en un antiguo barrio de la comuna de Las Condes, y no conocía lujos de ninguna especie.

Ayuda a las personas

Tenía don Cleto una especial capacidad para conocer y descubrir las necesidades y problemas de su gente y estaba siempre dispuesto a ayudarlos, sea en sus problemas de salud o de otra especie.

Era su preocupación constante el contribuir a los planes de mejoramiento de la educación en Chile, para lo cual siempre apoyó con entusiasmo proyectos de educación de vanguardia.

Siempre manifestó en forma clara y decidida que para el crecimiento de Chile era fundamental crear más y más puestos de trabajo y que esta labor era fundamental para superar la pobreza.

Era afán constante de don Cleto estar en comunicación diaria y cercana con sus colaboradores, pidiéndole cuentas de su gestión e impartiendo valiosos consejos.

Palabra empeñada

Tenía una amplia convicción de que el Grupo Angelini debía ser reconocido y apreciado por el pleno respeto a la palabra empeñada, aun cuando ello significare pérdidas económicas.

El Grupo, según él, debía siempre mantener en sus actuaciones un bajo perfil, de reconocida modestia, tanto en lo interno de las compañías como en su imagen pública.

El sello de austeridad

El bajo perfil y austeridad de Angelini son graficados por Guzmán con esta descripción: "Siempre vivió en forma sencilla y modesta. Primero, en una pequeña casa en la calle Holanda, después se cambió a un departamento cuando se casó. Luego se fue a una casa durante 30 años en La Reina, que se cayó para el terremoto del año 85. Posteriormente, se fue a vivir a un departamento cerca de Félix de Amesti, de 200 metros".

La preparación de Roberto

-¿Cómo fue formando a su sobrino Roberto?

"Roberto estuvo un año o año y medio formándose en otra empresa, en Lever. Y después lo mandó directamente donde las papas queman, que fue la pesca. Roberto estuvo ocho o diez años en Arica e Iquique, él reemplazó a Gino, su padre. Y realmente hizo una escuela completa".

"Roberto se crió entre los fierros pesqueros y vivió años de años en Arica e Iquique, primero como hijo y después como ingeniero. Ha tenido una formación muy firme y dura, porque vivir en el norte en esa época no era como ahora".


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Foto:José Alvújar


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