martes 12 de octubre de 2010  
 
La pareja frente al abuso
 


Por Paula Serrano, sicóloga 

Digamos la verdad: la mayoría de las parejas se detestan, se desprecian, se juzgan, pero salva el promedio. Porque al rato desaparece la ira y cada uno siente que el amor está ahí.


El promedio no salva cuando lo que ha producido la distancia se relaciona con traumas; en concreto, con abusos y, más aún, con abusos sexuales. Porque el abuso es como una herida abierta. Está ahí, y ante situaciones que lo despiertan, la herida vuelve a doler.
 

Las nuevas generaciones habrán tratado este tema tempranamente porque ya se hizo parte de la cultura. Antes, al abuso se sumaba el silencio y al abandono de padres y madres que no supieron proteger a sus hijos/hijas y más bien prefirieron negar el hecho porque tampoco ellos podían enfrentarlo. En estos casos, en el que están la mayoría de las personas adultas que hoy ya tienen su matrimonio o su pareja, la herida no ha cicatrizado.

¿Cómo pueden sus parejas enfrentar este hecho? No es fácil. La pareja no puede evitarlo, aunque probablemente sería lo que quisiera. Se perpetúa la herida, porque los cercanos no quieren o no pueden asumir que en la relación con la persona abusada, los promedios no suman, no restan, no multiplican, no dividen. Cada vez que el otro o los otros abusan de la persona herida, el resultado es que los argumentos no sirven, la reconciliación es difícil, la distancia es gigante. Ni uno ni otro sabe bien por qué. Entonces, se vive como una pelea más, como un desencuentro cualquiera. Y no lo es. Para la persona abusada, es un abandono infinito, como si quien más los quiere los volviera a lanzar a un abismo de miedo y de soledad.

¿Cómo pedirle al abusado que le recuerde a su pareja o hermano o hermana o mamá o papá, que con ciertas actitudes está incursionando en un terreno que no forma parte de las circunstancias de la vida cotidiana? ¿Podemos pedirle que sólo diga: "Recuerda que soy una persona abusada"? Imposible.

A veces, sin embargo, no hay alternativa. Porque quien no ha vivido el abuso no puede comprender los alcances de este trauma y puede necesitar señales. Sí, a veces, para salvar la distancia o hacer posible el promedio (ese que nos salva a todos) no hay alternativa. Y en esas circunstancias, la pareja no podrá discutir como en otras ocasiones, sólo debería proteger, humildemente.

En los sectores altos y medios en nuestro país, el abuso es mucho más corriente de lo que se imagina, y los conflictos familiares y de pareja que provoca son también más graves y dolorosos que lo que queremos saber.

 

Por Paula Serrano, sicóloga.

   
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