Así lo revelaron los trabajadores en su primera conversación con el ministro Laurence Golborne:
Los mineros intentaron escapar por el ducto de ventilación, pero la escalera estaba inconclusa

Los 33 hombres atrapados trataron de huir por la salida de emergencia, la cual no contaba con las condiciones para tal efecto, pese a que fue una de las exigencias planteadas por Sernageomin para reabrir la planta San José en 2008.  

Guillermo Muñoz y Rodrigo Álvarez 

-Aló, habla el ministro, atención mina.

-Aló, ministro, un momento, aquí le paso al jefe. ¿Me escucha?

-Sí, lo escucho. Páseme al jefe de turno, que es lo más correcto.

Pasadas las 13 horas de ayer y por primera vez en 17 días, los 33 mineros atrapados en la mina San José pudieron establecer una conversación a través de un citófono con quienes encabezan su rescate. Del otro lado, hablaban el titular de Minería, Laurence Golborne, y el ingeniero en minas André Sougarret, quien ha coordinado las labores de auxilio.

Fue en ese momento que desde la superficie se pudo saber que, pese las dudas, era el jefe de turno, Luis Urzúa, quien ejercía el liderazgo del grupo, pues fue él quien asumió la vocería de los mineros.

Hasta ayer en la mañana, por el contrario, se pensaba que era Mario Gómez -quien escribió un mensaje a su familia que fue dado a conocer el domingo pasado- el que encabezaba a los atrapados.

Pero no sólo eso. Urzúa, quien según sus compañeros llegó a trabajar a la mina hace cerca de diez meses, proveniente del yacimiento Puro Cobre, en Tierra Amarilla, fue también quien lideró a los mineros durante estas dos semanas para racionar las reservas de alimentación en un sistema que les permitió mantenerse con relativa buena salud.

Racionamiento de alimentos

El senador Baldo Prokurica, quien tuvo acceso a algunas de las notas que los mineros enviaron hacia la superficie durante la tarde de ayer, relató que Urzúa estableció una rutina en que, cada 48 horas, los mineros ingerían dos cucharadas de jurel en lata y media taza de leche. También racionaron algunos paquetes de galletas y duraznos en conserva que encontraron en el refugio. "Imagínense lo que era repartirse esa comida entre 33 personas", decía al reverso de uno.

Las provisiones sólo hubiesen alcanzado hasta mañana, de acuerdo a los testimonios de los mineros.

Según Sougarret, el acceso al agua tampoco fue un problema mayor, pues los mineros dispusieron de líquido suficiente en los estanques que contenía el yacimiento. "Entendemos que están en torno a los 27 grados", comentó.

Uno de los problemas físicos que evidenciarían los mineros es una alta irritación en los ojos, producto de la alta cantidad de polvo en suspensión que permanece en las rampas donde se encuentran.

Nueve vehículos

De acuerdo con lo que se supo ayer a partir de los mensajes enviados desde el fondo de la mina, durante los 17 días ellos se movieron entre los niveles 105 y 44.

En los primeros días, además, intentaron sortear el derrumbe por sus propios medios. "Subimos por una chimenea, y como no teníamos más escalera abortamos la situación", dijo Urzúa. Esa escalera fue una de las exigencias de Sernageomin para reabrir la mina.

"Ellos nos dijeron que intentaron salir. El derrumbe quedó hasta la cota 180 y que intentaron llegar hasta los 240, pero no disponían de escalera. Nosotros llegamos hasta el 265, es decir, quedamos prácticamente a 25 metros", confirmó Sougarret.

El profesional agrega que en estos días los mineros no están usando el refugio porque sería uno de los lugares en que los problemas de ventilación son mayores.

Además, pudieron disponer de la luz y la energía que proveían las baterías de los vehículos que quedaron dentro de la mina. Estos eran tres camionetas 4x4, un camión, tres "jumbos" (máquinas perforadoras) y dos "manitour" (grúas que permiten levantar a los trabajadores que realizan las labores de fortificación).

A juicio de rescatistas, los trabajadores deben haber bajado cerca de ocho kilos y están en riesgo de desarrollar úlceras. Por eso mismo, el agua glucosada que les enviaron para alimentarlos permite no sobreexigir el estómago de golpe.

Hay un paciente diabético, pero están todos en buen estado de salud. "La idea es administrarles solución glucosada en mayor cantidad y probar tolerancia por vía oral", dijo la directora de salud de Atacama, Paola Newman.

Ocho kilos ha bajado, en promedio, cada uno de los 33 mineros desde el 5 de agosto pasado, cuando se registró el derrumbe que los dejó atrapados, y están en riesgo de desarrollar úlceras.



 Luis Urzúa, el inesperado líder

Hasta ayer en la mañana, el equipo de rescate sospechaba que Mario Gómez Heredia (63) era quien lideraba a los 33 mineros atrapados, pues él fue el único que pudo enviar un mensaje escrito a su familia durante el domingo.

Sin embargo, tras las comunicaciones de ayer quedó claro que quien realmente encabezó el grupo fue Luis Urzúa Iribarren (54), el jefe de ese turno.

Fue él quien -salvo cuando las autoridades pasaron la lista a los 33 trabajadores- conversó con las autoridades.

También fue Urzúa quien -en un espacio de 2 kilómetros del que disponen actualmente los trabajadores para desplazarse- organizó el rígido sistema de racionamiento de alimentos y dividió el espacio en tres zonas: una para dormir, otra para comer y una tercera para las necesidades básicas.

Anoche, pocos trabajadores conocían muchos detalles de este hombre que llegó hace menos de diez meses a la mina y cuyas máximas características, dijeron, eran el bajo perfil y un carácter más bien calmo.

Habrían sido estas características, piensan los rescatistas, las que llevaron a este topógrafo de 54 años a liderar el grupo y tranquilizarlo en los momentos más difíciles.

De lo que se comentaba ayer, Urzúa nació en Santiago, está casado y es padre de un hijo. Provenía de la mina Puro Cobre, cerca de Tierra Amarilla. Actualmente reside en la población Los Minerales de Copiapó.

Según comentó ayer su esposa, la familia acordó que por el momento no harían comentarios sobre la situación del jefe de turno.

En cuanto a otros trabajadores, ayer se supo que habría cuatro trabajadores -Mario Gómez ,Yonny Barrios, José Ojeda y Omar Raigadas- que evidenciaban pequeños malestares producto de la escasa ventilación o "un poco de ahogo", según relató Urzúa o "Lucho", como lo llamaron ayer las autoridades.

René Aguilar, gerente de riesgos profesionales de Codelco, destacó ayer que el sistema de liderazgo en la mina funcionó de manera óptima y que se respetaron los rangos jerárquicos.



El emotivo contacto telefónico

La espontánea entonación del Himno Nacional constituyó ayer uno de los momentos más emotivos del contacto telefónico de casi una hora que estableció el equipo de rescatistas con los mineros atrapados.

En la comunicación, los trabajadores recibieron instrucciones de los distintos especialistas sobre cómo actuar en las próximas horas y administrar los suministros que se les enviaron en la primera "paloma". Los mineros también tuvieron la posibilidad de enterarse de que el Gobierno trabaja arduamente en su rescate y que sus familiares los esperan en el campamento a la salida de la mina.

Una de sus preocupaciones tiene relación con la situación de Johnny Quispe, chofer boliviano que abandonaba la mina al momento del derrumbe y que alcanzó a salir con vida.

Para las autoridades, en tanto, una de las mejores noticias fue el hecho de que la voz de su interlocutor, Luis Urzúa, se escuchase fuerte y sana.

"Hemos tomado contacto, ellos están bien. El mayor problema es que uno tenía dolor de guatita. Han logrado mantenerse bebiendo agua. Tienen hambre, pero hemos tenido contacto telefónico", comentó un emocionado ministro Golborne tras la conversación.

La felicidad de las autoridades se manifestó en el hecho de que los rescatistas incluso bromearon y les dijeron a los mineros que prontamente enviarían unas cervezas hacia abajo.

El buen estado de los trabajadores también se reflejó en algunas de las peticiones que enviaron a los rescatistas, como en la solicitud de escobillas de dientes.

Tras el contacto, en el que André Sougarret instruyó a los trabajadores para que se alejasen de la zona de derrumbes, el cable de comunicación debió ser retirado, pero se espera que una vez que se habiliten nuevos ductos, producto del trabajo de las perforadoras, se pueda crear un canal especial sólo para comunicaciones telefónicas.



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<b>PANTALLA GIGANTE.-</b> Anoche, en el campamento Esperanza, los familiares de los 33 mineros atrapados en la mina San José vieron los detalles de la jornada en la que se escuchó la voz de sus seres queridos por primera vez desde el accidente.
PANTALLA GIGANTE.- Anoche, en el campamento Esperanza, los familiares de los 33 mineros atrapados en la mina San José vieron los detalles de la jornada en la que se escuchó la voz de sus seres queridos por primera vez desde el accidente.
Foto:JUAN EDUARDO LÓPEZ

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