Más de siete mil personas, entre habitantes locales y turistas, pudieron ver el evento astronómico
Apareció la magia: contra todo pronóstico el eclipse de Sol se vio en toda Rapa Nui

Isla de Pascua quedó totalmente a oscuras a las 14:08 horas. El fenómeno duró más de cuatro minutos.  

 

JAIME PINOCHET
Isla de Pascua

"La isla es mágica". Fue la conclusión de científicos y turistas minutos antes del eclipse total de Sol en Rapa Nui. Contra todos los pronósticos meteorológicos, que advertían tormenta eléctrica para las 14 horas en Isla de Pascua, el evento astronómico se pudo observar de forma completa y sin ninguna nube alrededor en los tres lugares elegidos: Tongerike, Anakena y Tahai.

En este último lugar se concentraron alrededor de 1.500 personas. Los primeros tibios aplausos se sintieron cerca de las 12.40 horas, cuando ocurrió el primer contacto. De inmediato, saltaron al lugar los mejores bailarines rapanuis para interpretar diversas danzas guerreras.

A medida que pasaban los minutos, la temperatura comenzó a disminuir en varios grados y el mar de color turquesa se tornó oscuro. En Tahai, al sur oeste de la isla, se podía oler la ansiedad y nerviosismo de los turistas.

Mientras eso ocurría, otros rapanuis se dirigían a sus casas para pasar el eclipse en familia. El sol es muy importante en el contexto de su patrimonio cultural.

Cuando el reloj se acercaba a la hora cero, los turistas estadounidenses eran los más eufóricos. "¡Oh mi Dios!, es increíble y hermoso", gritaban.

De un momento a otro, todo se oscureció a las 14:08. Gritos y aplausos reinaron durante los primeros segundos. Sin embargo, el fuerte viento y el frío -la temperatura bajó de 24 a 19 grados- provocó un silencio general de todas las personas apostadas en el centro ceremonial de Rapa Nui.

La mayoría se acomodó sus lentes y miró hacia la corona que se mezclaba con la imponente presencia de los moai y el rompimiento de las olas. "Es el mejor espectáculo que he visto. Esto es impagable", eran las respuestas que se repetían entre científicos y turistas.

Al volver la luz, más de cuatro minutos después, aparecieron los aplausos, abrazos y llantos, además de las danzas guerreras de los rapanuis para cerrar una fiesta familiar.

"Esto fue emocionante y muy rápido. Nunca hay tiempo suficiente para ver todo. El tiempo fue una sorpresa, pues esperábamos lluvia. Puedo confirmar que esta isla es mágica", comenta el científico Sandro Colaccio, del Observatorio Nacional de Brasil.

Animales inquietos

La jornada partió muy temprano con los aullidos de los animales. Perros, gallinas y pájaros parecía que querían comunicar y advertir que algo ocurriría.

En el aeropuerto Mataveri, entre tanto, comenzaba el desfile de 4 vuelos charter provenientes de Tahití y Santiago que traían a los 1.302 turistas, periodistas internacionales y astrónomos, quienes por diferentes motivos no pudieron llegar antes al ombligo del mundo.

Dos horas antes del eclipse ya se notaba la efervescencia en pleno centro de Rapa Nui. Allí se vendían como pan caliente los últimos lentes especiales para ver el fenómeno, además de souvenirs como poleras y bolsos alusivos al fenómeno astronómico.

"El plan eclipse funcionó de forma perfecta. El resguardo policial de los centros turísticos permitió que los turistas y habitantes locales estuvieran tranquilos durante este evento", aseguró el mayor de la 6a Comisaría de Isla de Pascua de Carabineros, Jorge Nova.

"Me lo habían contado mil veces, pero no se compara. Esto fue bestial, sobre todo ver el anillo de diamantes".

ROBERTO BRAVO
Estudiante de física de Madrid

 Decepción en Santiago por mal tiempo

Ni los telescopios ni lentes que ofrecía ayer el Planetario de la Universidad de Santiago por la tarde sirvieron para ver el eclipse solar parcial en Santiago. Alrededor de 400 personas llegaron ilusionadas, con sus entradas compradas por adelantado, para ver el fenómeno astronómico que se produciría a las 16:00 horas. "Estuve desde las 11.30 de la mañana haciendo cola para comprar las entradas. Estamos decepcionados. Sobre todo los niños, porque ellos tenían muchas ganas de ver el eclipse", cuenta Patricia Robledo, quien trajo consigo a sus dos hijos Tábata y Nicolás Santiago.

"No veo nada", decía ayer María Ignacia Miranda (10), mientras observaba por uno de los telescopios del Planetario. "Vine porque estoy estudiando las fases de la luna en el colegio y quería ver el eclipse. Como está nublado no vi nada", dijo desanimada. Como ella, cientos de niños quedaron con sus lentes puestos sin poder ver el evento.

Si la condición climática hubiera sido distinta, el astrónomo y asesor del planetario, Luis Barrera, cree que los niños y sus padres habrían podido tener un gran día. "Habría sido como ver pasar una nube sobre el sector, ya que con el eclipse parcial prácticamente el 50% del disco solar se cubre con la luna", explica el académico, quien dio dos charlas durante el día.

Pese al mal tiempo, los visitantes pudieron asistir a talleres y exposiciones audiovisuales que ofreció el Planetario ayer.

Jay Pasachoff, astrónomo: "Fue algo maravilloso"

"Fue algo maravilloso. El cielo estaba súper claro. Estábamos muy preocupados, porque los otros días había estado lloviendo. Pero hoy nos esperanzamos porque nos levantamos a las 5 AM para preparar los instrumentos y pudimos ver estrellas y planetas. Observamos que venían más nubes pero, insisto, teníamos esperanzas", dice el astrónomo Jay Pasachoff, científico de la U. de Harvard y director del Hopkins Observatory.

Este cazador de eclipses viajó con instrumental de vanguardia. Uno de sus telescopios contaba con tres cámaras fotográficas de última generación. Cuenta que tiene un acuerdo con la NASA para que haga una composición con sus fotografías y las de los observatorios espaciales. "Hay algunos 'huecos' en las fotos que se toman desde el espacio, porque no se pueden ver desde la nave. Con las fotos que tomamos hoy podremos cubrir esos 'huecos'", explica.

El material que obtenga del eclipse de ayer les permitirá estudiar por meses la corona del Sol, que de otra manera no es registrable desde la Tierra en condiciones normales.

Y viniendo de alguien que ha visto tantos eclipses -Pasachoff ha presenciado 51, pero ésta es la número 29 solar total-, sus palabras cobran aún más fuerza: "Este es el eclipse más bello posible de ver".

En el resto del país también se elevó la vista al cielo

PUNTA ARENAS.-  Alejandro Ojeda y su pareja Francisca Zúñiga fueron parte de los treinta pasajeros del Hotel Remota, de Puerto Natales, quienes ayer desde la azotea pudieron observar el eclipse total de Sol en su fase final, cuando a las 16:45 horas la sombra de la Luna cubrió esa ciudad austral.

El eclipse había comenzado en la Polinesia Francesa y su sombra cruzó el Océano Pacífico pasando por la Isla de Pascua, para rematar en la zona austral, donde terminó en la zona de Calafate, en la Patagonia argentina.

Alejandro y Francisca viajaron el día anterior desde Punta Arenas para observar el momento preciso en que la Luna se interpondría entre el Sol y la Tierra para oscurecer por segundos el cielo que a esa hora estaba despejado.

Lo mismo hicieron diez niños del taller de astronomía "Cerebrito", de Punta Arenas. El astrónomo Ph.D. José Gallardo lideró la observación, que contó con la presencia de los pequeños que se dedican durante todo el año al estudio de la ciencia.

Muchos habitantes de Punta Arenas viajaron a esa ciudad, distante unos 200 kilómetros al norte, para presenciar el fenómeno astronómico. Otros lo hicieron a Puerto Edén y las Torres del Paine. En estas dos últimas localidades la nubosidad impidió visualizar el eclipse, aunque sí se percibió un descenso de la luz solar.

En Villa Alegre, en la Región del Maule, unas 50 personas llegaron al observatorio astronómico Orión, donde el cielo despejado les permitió disfrutar el fenómeno en familia.

Menos suerte hubo en el resto del país. En Antofagasta, donde la Luna tapó el disco solar en un 20 por ciento, el eclipse pasó inadvertido porque a esa hora la atención estaba centrada en la final del Mundial de Fútbol. Y en otras regiones las nubes taparon la vista.



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Foto:JAIME PINOCHET

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