CHIMBARONGO.- En medio de un muro de adobe de una antigua casona de Chimbarongo, gravemente dañada por el terremoto, personal municipal que trabajaba en su derrumbe encontró un pequeño cofre de madera semejante a un ataúd. La sorpresa al abrirlo fue mayor. En su interior se encontraban los restos que serían de un bebé, envuelto en telas y periódicos, junto a una carta: "Nació viva. Vivió dos horas (...) Rezad por ella", señalaba parte del escrito.
Los restos serían de una niña de seis meses de gestación, nacida en 1896, hija de María Isabel Rebolledo y José de la Cruz Peña. Fue un secreto que se llevaron a la tumba, y que solo 114 años después, y producto del terremoto que sacudió a la ciudad el 27 de febrero, salió a la luz para sus descendientes.
"De la historia de esta niñita, que habría sido mi tía, nosotros nunca supimos. En la familia nunca se comentó o escuchamos a mis tías hablar algo de ello, porque tampoco lo tienen que haber sabido. Fue un secreto de mis abuelos", dice hoy la nieta del matrimonio Peña-Rebolledo, María Peña Urra.
La propiedad de mil metros cuadrados fue construida a inicios del siglo XIX, una de las más antiguas de la comuna. Hasta allí se trasladó José de la Cruz Peña con su mujer desde Santiago para hacerse cargo del fundo familiar. María Isabel Rebolledo había salido poco antes desde Concepción, tras una epidemia de peste en esa ciudad.
El matrimonio es considerado como uno de los impulsores de Chimbarongo, dice su bisnieto Jorge Abrigo. La casona, con dos patios interiores, era ocupada para las reuniones sociales. "Siempre estuvo abierta a la comunidad. Había reuniones de todo tipo, desde los scouts, de bomberos, el rotary, clubes de huaso, fiestas de colegio, todo se hacía en esta casa", recuerda María Peña. En Chimbarongo tuvieron ocho hijos y 19 nietos, de los cuales sólo ella vive en la comuna.
Pese al hermetismo de la pareja respecto del entierro develado tras el terremoto, Abrigo afirma que "como historia de familia se rumoreaba que había alguien (enterrado), pero no era nada claro. Los abuelos no informaron a sus hijos acerca de ninguna situación".
Para María Peña, tanto la decisión de ocultar el cuerpo como de no contar este hecho pudo obedecer a un miedo social ante la pérdida. Por ello, habrían decidido mantener el secreto, develado sólo cuando un terremoto dejó la propiedad en el suelo.
La arqueóloga de San Fernando, Blanca Tagle, ligada al Consejo de Monumentos Nacionales, retirará hoy los restos de la niña desde la subcomisaría de Carabineros de Chimbarongo, donde están en custodia desde el día del hallazgo.
La profesional realizará un análisis tanto a los huesos como a la carta encontrada. Se buscará determinar la data de los restos óseos, la edad y la identificación. En un plazo de 15 días deberá emitir un informe a Carabineros y al Ministerio Público.
Si los familiares más cercanos presentan la intención de que los restos les sean entregados para darles sepultura, el Consejo de Monumentos no tendrá oposición.
Hasta ayer, ningún pariente de la familia había llegado a la unidad policial para consultar formalmente por el hallazgo. Sin embargo, María Peña (nieta de los padres de la niña) ya adelantó que su intención es hacerse cargo del cuerpo de la niña. "Con mi hermana nos vamos a tener que hacer responsables para darle cristiana sepultura", afirmó. Esto se realizaría en el cementerio parroquial de Chimbarongo, donde están sepultados sus padres.
"Agosto 10, de 1896. Edad, 6 meses. Nació viva. Vivió dos horas. Esta niña es hija de María Isabel Rebolledo y José de la Cruz Peña. Rezad por ella", es el texto completo de la carta encontrada junto a los restos de la menor, al interior de un pequeño cofre de madera. Éstos se contraban envueltos con trozos de tela -aparentemente lino- y algunas páginas de diarios de la época.
La misiva, que habría sido realizada por uno de sus padres, fue escrita con una pluma en tinta y a mano, con caligrafía propia de la época. Estos elementos también serán sometidos a peritajes por parte del Consejo de Monumentos Nacionales, cuyos expertos deberán ratificar el tipo de tinta usado y la fecha señalada en la carta.
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PROGENITORES.- María Isabel Rebolledo y José de la Cruz Peña (padres de la bebé), en una foto que conservan sus familiares. [+] Vea más fotos |
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