Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC):
Experto que dio la alerta de tsunami al SHOA relata la comunicación entre Chile y Hawai

Once minutos después del sismo, Víctor Sardiña informó al organismo que el país estaba bajo alerta de maremoto porque éste alcanzó una magnitud de 8,8 grados de Ritcher.  

Lorena Guzmán H. 

"A los doce minutos de ocurrido el sismo en Chile ya habíamos calculado que su magnitud era de 8,5 grados en la escala de Ritcher", cuenta a "El Mercurio" Víctor Sardiña, geofísico del Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC) en Honolulu, Hawai.

Un colega suyo llamó al SHOA (Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile), "pero no logró comunicarse realmente, porque la persona que atendió no hablaba inglés, por eso yo tomé el teléfono", explica.

Tanto en EE.UU. como en Chile, cuando hay un terremoto mayor a los 7,5 grados se debe dar la alerta de tsunami, independiente de si hay movimientos o no en el mar.

"Como estábamos ciegos", explica Sardiña refiriéndose a que no recibían ningún dato de los mareógrafos chilenos (boyas que miden el cambio de mareas), "les pedimos que nos avisaran de cualquier dato de registro visual para poder advertir al resto de los países del Pacífico".

Cuando hay un terremoto, el PTWC identifica su epicentro y calcula su magnitud. Si el sismo es entre 6,5 y 7,5, se envía un aviso de advertencia, señalando los datos mencionados y que hay probabilidades de un tsunami (ver nota relacionada). Si el sismo supera los 7,5, como fue el del sábado, la advertencia se convierte inmediatamente en alerta para las zonas cercanas al epicentro. El resto del Pacífico queda en una especie de modo de espera hasta saber si realmente se generó el tsunami, basado en los datos que mareógrafos y boyas envíen desde distintos puntos del océano.

"La alerta fue inmediata para Chile y Perú. Horas después vino Hawai, mientras Japón tuvo casi un día para prepararse", cuenta.

Esa alerta no sólo se hace vía telefónica, sino también por email, fax y otros medios (cinco en total), para asegurarse de que el país reciba sí o sí el informe. En el caso de Chile, el destinatario es el SHOA, quien, a su vez, debe informarle a la Onemi.

En paralelo, en Chile la instrucción es que si el terremoto supera los 7,5 grados en la escala de Richter se debe anunciar una alerta de tsunami. Ello puede ser canalizado tanto por la Armada como por la Onemi.

En la siguiente hora luego del terremoto, el SHOA se comunicó dos veces más con el PTWC en Hawai. "Me informaron que una boya de Juan Fernández había medido un alza del mar de 18 cm, cosa que encontré muy extraña, ya que era muy poco para la magnitud del terremoto y muy luego para que llegara la ola hasta allá".

"Creo que en el SHOA hubo confusión, problemas de recepción de datos y premura, porque esto es muy inusual; ellos son muy profesionales y siempre nos han ayudado mucho", asegura reflexivo.

En tanto, ni el SHOA ni la Armada quisieron hacer declaraciones ayer.

El sistema de alerta funciona gracias a la información que entregan boyas y mareógrafos. Cada país con costa administra sus propios sensores. En el caso de Chile, tenemos sólo mareógrafos -menos de 10-, que emiten información cada una hora. Según Sardiña, de ellas al menos dos no estaban funcionando quizás por reparaciones, más la de Talcahuano que "por supuesto fue arrasada".

El NOAA (Administración Nacional del Océano y la Atmósfera de EE.UU.) construyó un nuevo tipo de boyas que se ubican en el fondo marino y, por presión, son capaces de medir con precisión de centímetros el cambio de nivel del mar. La más cercana a la costa chilena está al frente de Perú, y luego del sismo entró en un modo de transmisión continua.

"Cerca del epicentro, el tren de olas o las entradas de agua sucesivas puede tardar sólo 10 o 15 minutos; pero mientras más lejos del epicentro, más tiempo hay para dar la alarma y permitir la evacuación", dice Sardiña.

Hasta el momento, los científicos sólo pueden alertar sobre los maremotos, pero no predecir qué tan devastadores serán. "Cuando la ola se mueve en mares profundos puede alcanzar los 800 km/h, ser de menos de un metro y alcanzar una extensión de 200 km". Cuando se acerca a la costa, "la masa de agua pierde velocidad y gana en altura, por eso pueden llegar olas de 10 o 15 metros, además de repetirse hasta seis veces con distinto grado de fuerza, y no siempre la primera es la peor".

"Entiendo el descontento de la gente, pero creo que seríamos injustos culpar al SHOA por este error; históricamente, su trabajo es reconocido". 

VÍCTOR SARDIÑA
GEOFÍSICO DEL CENTRO DE ALERTA DE TSUNAMI DEL PACÍFICO

 Alertas del PTWC a Chile tras el terremoto

03:46

Doce minutos después del terremoto, el primer informe del Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico (PTWC) activa una alerta de tsunami para Chile y Perú . "Este boletín es publicado como una advertencia a las agencias gubernamentales. Sólo agencias de gobierno nacionales y locales tienen la autoridad para tomar decisiones sobre el estado de alerta oficial en su área y sobre cualquier acción que se tome en respuesta", dice el reporte. Añade que "no se sabe si un tsunami se ha generado" con certeza, pero que un "terremoto de estas dimensiones tiene el potencial de generar un destructivo tsunami" en las zonas cercanas al epicentro. Pronostica que el maremoto podría impactar Talcahuano a las 04:29 . El SHOA envía un fax a la Onemi a las 04:07: "Condiciones pueden generar tsunami. Se desconoce si se ha producido".

04:45

El segundo boletín del PTWC es categórico . Detecta que hubo una ola de 1,15 metros a las 3:52 en Talcahuano y que podrían venir nuevas olas. "Las lecturas del nivel del mar indican que un maremoto se generó. Pudo haber sido destructivo en las costas cercanas al epicentro del terremoto y podría ser también una amenaza para costas más distantes. Las autoridades debieran tomar acciones apropia das en respuesta a esta posibilidad", dice. Estimaciones posteriores de la Armada chilena indican que la primera ola de "mediana intensidad" llega a las costas a las 05:00. A las 05:20 la Presidenta se comunica con el SHOA y a las 05:22 la Onemi declara que no hay riesgo de tsunami. Ocho minutos después llega una segunda ola, esta vez de "muy fuerte intensidad". A las 06:05 impacta la tercera ola, de "fuerte intensidad".

Modelos de pronóstico aún son limitados

La magnitud de un terremoto es un indicador de la posibilidad de un tsunami, pero no entrega la información suficiente para determinar el volumen de la ola, aseguran científicos del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC), en Estados Unidos.

Los expertos dicen que los modelos computacionales que ayudan a detectar los movimientos sísmicos y sus efectos en el mar han mejorado y se han ampliado desde 2004, indicó The New York Times.

Sin embargo, aún no es posible confiar completamente en sus estimaciones, porque terremotos de la misma magnitud no producen -necesariamente- un tsunami de igual fuerza. Entre las variables que influyen en el volumen de la ola y cuánto se desplaza tierra adentro está la profundidad de las aguas en la zona donde se registró el epicentro del sismo.

En el caso del terremoto del sábado, los científicos habían pronosticado una serie de olas de 2,5 metros en las costas de Hawai y fue ordenada la evacuación del área. Era la primera vez desde 1994 que se daba esa alerta. Pero la fuerza liberada por el sismo en Chile en la cuenca del Pacífico se desvió y, aunque aumentó el oleaje, no llegó a las costas hawaianas con la fuerza ni la altura esperadas.

Funcionarios estadounidenses aseguran que la decisión de dar la orden de evacuación fue la correcta debido a la ambigüedad de los sistemas de pronóstico. "Necesitamos hacer muchas mejoras en los modelos antes de poder confiar totalmente y basar nuestras decisiones en ellos", dijo a The New York Times Charles McCreery, director del PTWC.



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<b>OLAS DESTRUCTIVAS.-</b> El balneario de Pelluhue quedó hecho añicos luego que, 40 minutos después del terremoto, tres olas arrasaran con todo. La última fue la más devastadora. La mayoría de los muertos eran turistas chilenos; mientras a metros, la caleta de pescadores también desapareció.
OLAS DESTRUCTIVAS.- El balneario de Pelluhue quedó hecho añicos luego que, 40 minutos después del terremoto, tres olas arrasaran con todo. La última fue la más devastadora. La mayoría de los muertos eran turistas chilenos; mientras a metros, la caleta de pescadores también desapareció.
Foto:NYT

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