En la discoteca Gabbana de Llolleo había cerca de dos mil personas:
La última fiesta veraniega de jóvenes de Santo Domingo termina en tragedia

Varios resultaron gravemente heridos, porque quedaron atrapados ante una reja con llave, mientras les caían escombros y la pared exterior del recinto.  

P.M.A. 

Unos dos mil jóvenes atestaron la disco Gabbana de Llolleo, para cerrar el carrete veraniego en Santo Domingo y Las Brisas, la noche del viernes. Iba a ser la última fiesta, y la otra disco, Ice, fue cerrada luego de la desaparición de Juan Pablo Mitjans.

Tantos bailaban al unísono, que no se dieron cuenta de que estaba terremoteando hasta pasado un rato y a pesar de que se había apagado la luz. En estampida buscaron salir por una única estrecha puerta, que además era doble. En el exterior había un antepatio y una reja, que se abría hacia dentro, con candado para impedir los "colados". La llave tardó unos 10 minutos en aparecer. Y en ese intervalo se desató la tragedia: "Estábamos todos apiñados y empezaron a caer escombros, murallas de los pisos superiores, pedazos de techos, postes. Muchos cayeron inconscientes, heridos o fracturados, y eran pisados por otros", describe la angustia del amanecer de ayer Teresa Echaurren.

"Yo permanecí adentro de la discoteca y no pasó nada, salvo un poco de polvo que cayó del techo. Pero al salir vimos que había heridos, jóvenes que se desmayaban y otros que levantaban escombros para liberar a sus amigos", añade Carlos Alberto Spoerer. Él, estudiante de ingeniería, también colaboró, y en una plancha de madera sacó al exterior a Benjamín Melo, quien sufrió una fractura expuesta en un pie con compromiso vascular, al momento en que trataba de ayudar a su polola, Pacita Brown, a quien la lluvia de escombros también le ocasionó una fractura expuesta.

Ambos fueron atendidos en el hospital de San Antonio y después trasladados en helicóptero por el servicio de urgencia de la Clínica Las Condes (CLC). Varios jóvenes hicieron el mismo recorrido. Dos de ellos, Alberto Guzmán y Juan Morandé (19), por su gravedad, también fueron llevados en helicóptero, tras sufrir traumatismos encefalocraneanos severos. Guzmán, de 22 años, alumno de Comercial de la UAI, llegó inconsciente a la CLC, donde fue intervenido. A Morandé le drenaron el hematoma e intentaron implantarle una de sus manos que perdió en la disco.

Otros jóvenes fueron atendidos en el mismo recinto por lesiones y fracturas, y algunos quedaron hospitalizados. Ayer había tres sacerdotes Legionarios acompañando a los padres de los jóvenes accidentados, que son egresados de colegios del sector oriente de Santiago.

 


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Los jóvenes quedaron atrapados entre la disco, que se desmoronó, y la reja cerrada.
Los jóvenes quedaron atrapados entre la disco, que se desmoronó, y la reja cerrada.
Foto:CRISTIÁN BUENO


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