En Chile y el mundo aumenta la asistencia canina:
"Perros enfermeros" detectan males y facilitan la vida a las personas con problemas de salud

Hay animales que les avisan a los sordos si su guagua llora, alertan a su amo que va a desmayarse o que estimulan a los niños a leer. Este año, el país contará por primera vez con uno capaz de detectar la hipoglicemia.  

AMALIA TORRES 

"Control remoto", dice Francisco González, sentado en su silla de ruedas, y "Kalhúa" inmediatamente recoge con su hocico el aparato que está en el suelo. "Mochila", dice Francisco, y "Kalhúa" toma el bolso que está sobre la cama, demasiado lejos del alcance de su mano. Si a Francisco le cuesta sacarse la chaqueta, la perra lo ayuda. También le prende las luces y le abre y cierra las puertas de su casa.

Por todo esto, hace un año que Francisco González, parapléjico, no se separa de su perra. "Cuando estoy triste, se da cuenta. Pone la patita al lado mío, me abraza, y nos quedamos así, nariz con nariz. Estar con ella me hace olvidar el estrés".

"Kalhúa", como otros 20 perros de asistencia de la Fundación Bocalán Confiar, también sabe sacarle los calcetines a su amo, subirle las piernas a la cama y taparlo.

Además de los perros de ayuda para las personas con problemas motores, este año la fundación comenzará el primer entrenamiento en Chile para que un perro detecte las bajas de glicemia. "Los niños con problemas diabéticos tipo 1 sufren caídas bruscas del nivel de glucosa, por lo que muchas veces no se dan cuenta hasta que tienen una sintomatología muy clara. Por eso los perros pueden alertar desde cierto nivel de glicemia hacia abajo", explica Cecilia Marré, directora de Bocalán.

Bondades con cuatro patas

Desde el mes pasado hay animales que trabajan con Investigaciones y el Sename entregando apoyo a los niños que han sido objeto de abusos o testigos de algún delito. "El perro genera un ambiente más amistoso y los ayuda a dar declaraciones de forma más completa y menos traumática", dice Marré.

Y hace más de tres años que hay canes que también ayudan en la rehabilitación de niños con espectro autista o parálisis cerebral. "Hay ejercicios donde se incorpora al perro y su sola presencia motiva a los niños. Por ejemplo, les hacemos tirar una pelota y que el perro se las traiga. Para los niños es un juego, pero también estamos trabajando objetivos beneficiosos para ellos", dice la kinesióloga Bárbara Bustos.

No sólo eso. En EE.UU. los perros se usan hasta para motivar la lectura. Instalados en colegios o bibliotecas públicas, los animales acompañan a los niños mientras leen. Según los promotores de esta técnica, aprender a leer suele estar más relacionado a miedos personales que a una limitación intelectual. Y como los perros no juzgan pero sí escuchan con atención, son excelentes instructores.

Asimismo, hay animales que les avisan a las personas sordas si está sonando una alarma, si la guagua llora o si llaman a la puerta. El "Hearing Dogs for Deaf People" (Perros que oyen para personas sordas) funciona en Gran Bretaña y les ha "dado trabajo" a más de 1.500 perros en Inglaterra, Escocia e Irlanda.

"En Chile hemos entrenado con este fin. No es difícil y las razas terriers son muy buenas porque son muy reactivas a los sonidos", explica Marré.

Finalmente, también hay animales que pueden predecir los ataques de epilepsia y convulsiones con cerca de 20 minutos de anticipación, ya sea ladrando o moviéndose de una manera característica. Así la persona pueda ponerse en un lugar seguro. Algunos incluso son adiestrados para que la persona caiga sobre ellos y no en el suelo.

Olfateando el cáncer

Cuatro perros de una fundación húngara aprendieron a oler el cáncer. Según el diario español El Mundo, los investigadores comprobaron que estos animales detectan con 99% de precisión el cáncer pulmonar. También ha habido experimentos en la Fundación Pine Street de California que demostraron que logran identificar el cáncer de mama. Asimismo, un estudio anterior del British Medical Journal hablaba de que podían reconocer el cáncer de vejiga. Para realizar estas pruebas, los animales no huelen directamente a los pacientes, sino que cajas herméticas donde se guardan emanaciones de su respiración, como se ve en la foto a la derecha.



 


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<b>MÁS QUE MEJOR AMIGO.-</b> Francisco González vive con Kalhúa hace un año. Ella le ayuda a prender y apagar luces, le recoge los objetos que se le caen y lo ayuda a ponerse la chaqueta. Según dice, su compañía le ha permitido recobrar la autovalencia.
MÁS QUE MEJOR AMIGO.- Francisco González vive con "Kalhúa" hace un año. Ella le ayuda a prender y apagar luces, le recoge los objetos que se le caen y lo ayuda a ponerse la chaqueta. Según dice, su compañía le ha permitido recobrar la autovalencia.
Foto:PATRICIO ULLOA

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